Rollitos (renovados) de anís de la yaya

rollitos de anis

Mi yaya no horneaba rollitos, al menos hasta donde mi memoria alcanza. Pero siempre que la recuerdo me viene a la mente la imagen de ella con rollitos en los bolsillos. Era diabética y tenía prohibidísimos los dulces, pero a menudo la veíamos hurgar en los bolsillos de su baby y sacar misteriosos elementos que se llevaba a la boca, como un pajarito. En honor a ella he horneado estos rollitos de anís. He querido crear la falsa ilusión de que son más saludables porque llevan harina integral, pero no os dejéis engañar: son igual de engordantes e hiperglucémicos. Justo como a mi yaya le habría gustado.

Ingredientes

  • 700 gr de harina integral
  • Un vaso de aceite de oliva
  • Un vaso de vino blanco dulce especiado o mistela
  • 150 gr de azúcar blanquilla y más para espolvorear
  • 3 sobres pequeños de sodas para repostería (p.ej. marca El Vesubio)
  • 3 cucharadas de semillas de anís

Preparación

Precalentamos el horno a 200 grados.

Mezclamos en un cuenco grande todos los ingredientes. Removemos bien y echamos la mezcla en una superficie limpia previamente enharinada. Trabajamos bien la mezcla, durante diez minutos aproximadamente.

Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear. Vamos cogiendo de la masa pegotitos del tamaño de una nuez y los vamos colocando sobre la bandeja. Con el pulgar, hacemos un agujero en el centro de cada pegotito. Metemos al horno y horneamos durante unos veinticinco minutos o hasta que estén dorados.

Sacamos del horno y espolvoreamos generosamente con azúcar.

Cupcakes de helado de fresa con ganache de chocolate blanco

 cupcakes patri

La receta de hoy viene de la mano de nuestra artista invitada Patricia, repostera de altura y it-girl de Instagram (@patriciatedatiricia), entre otras cosas 🙂 Por el bien de la humanidad, animad a Patricia a abrirse un blog o a colaborar siempre en el mio.

Hace muy poquitos días la dueña y señora de este blog se puso en contacto conmigo para decirme que se había fijado en las recetas que llevo poco tiempo haciendo y discretamente he compartido con mis amistades a través de mis redes sociales como buena hipster. Sí, la cocina está de moda y yo también me he dejado llevar por el maravilloso mundo de los cupcakes.

Alex me sugirió la idea, que ya llevaba un tiempo rondando por mi cabeza, de hacerme un blog de cocina pero que no he hecho antes porque no considero que domine del todo la técnica. No es falsa modestia, esto es una ciencia de ensayo y error y aún me queda mucho muchísimo por aprender.

Empecé a cocinar como propósito de hacer algo nuevo en que invertir tanto tiempo libre y ante mi sorpresa, he descubierto que me gusta. Los más beneficiados de mi nuevo hobbie son mi madre y mi novio que todos los fines de semana tienen una nueva receta bien chocolateada. Eso es lo que me gusta de la repostería, los retos. Por eso cada semana me pongo uno nuevo y esta semana tocaba intentar hacer mis propios “Cupcakes de helado de fresa con ganache de chocolate blanco”. Una receta que me había pasado una buena amiga. Así pues, yo también como buena amiga con esta rica receta empiezo a colaborar con la excelente anfitriona de Alex y si gusta ya iré pasándole nuevas recetas.

Antes de empezar a contar lo que se necesita para hacerla me gustaría decir que siempre he desconfiado de la gente que sonríe demasiado. Siempre me ha parecido que tras esa excesiva exhibición de encías hay algo realmente obscuro y oculto bajo su personalidad. Sin embargo, tras hacer esta receta ya entiendo un poco el por qué Alma Obregón sonríe tanto. Simplemente es debido a que estas recetas son divertidísimas de hacer. Está demostrado, si el nombre te gusta hacerla aún más y ya no te digo, el comértela. Bueno, a la faena.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer 12 cupcakes:

  • 115 g de margarina a temperatura ambiente (yo la dejo un día antes fuera de la nevera).
  • 220g de azúcar blanco.
  • 220g de harina de trigo.
  • 120ml de leche semidesnatada.
  • 2 huevos talla M.
  • 1 cucharadita y media de levadura química.
  • 4 cucharadas de Nesquik de Fresa (Sí, existe. Es la frase que más he repetido esta semana para buscarlo por los establecimientos de mi ciudad y sólo diré que el Hipercor tiene absolutamente de todo y no os podéis imaginar lo bueno que pueden estar los batidos de esto).

Ahora bien, la preparación seguiría estos pasos:

Precalentamos el horno a 180º (160º si es con ventilador).

Preparamos la bandeja o los moldes que tengamos con 12 cápsulas grandes.

Tamizamos la harina con la levadura química y la reservamos.

Añadimos a la leche las 4 cucharadas de nesquik removiéndolo bien y lo reservamos también.

Batimos la margarina con el azúcar hasta que esté bien integrada y la mezcla esté clara. Por eso es bueno, que la margarina esté a temperatura ambiente. Hace posible que se mezcle bien. Nunca meter la margarina al microondas porqué hacemos que sea más grasa.

Añadimos a esta mezcla los huevos, uno a uno, sin dejar de batir hasta que esté todo bien integrado.

A continuación, añadimos media mezcla de la harina con la levadura. Cuando esté más o menos homogénea la masa, añadimos la leche y finalmente, la otra media mezcla que nos quedaba. Siempre batiendo a velocidad baja y con paciencia.

Si queremos que tengan un color rosa más intenso y se vea con el bocado, podemos añadirle 1/3 de colorante en pasta rosa.

Repartimos la mezcla en las cápsulas, sin llenarlas más de 2/3.

Horneamos de 22 a 25 minutos, depende siempre de nuestro horno. El truco para saber si están o no es la de meter un palillo y sin sale limpio ya las tenemos.

Dejamos que se enfríen en el molde unos 5 minutos y después las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo.

Por otro lado, esto es lo que necesitamos para hacer el ganache de chocolate blanco:

  • 150g de nata para montar. Tiene que ser de un 35% de materia grasa (No seáis tontas como yo que me cogí de la ligera pensando “ay! Qué no engorde tanto” y cuando ya la tenía mezclada con el chocolate caí en la cuenta de que no se me iba a montar. Lo bueno, es que me terminé haciendo un flan de chocolate blanco y lo malo, es que de no querer engordar me he tirado todo el finde con postres).
  • 150g de chocolate blanco de fundir (el de Nestle es un trocito de cielo para nuestro paladar).

Para prepararlo, sería:

Troceamos el chocolate y lo reservamos.
Calentamos la nata a fuego lento y cuando salgan las primeras burbujas de ebullición lo apartamos y agregamos las onzas de chocolate mientras que lo vamos removiendo con una cuchara de palo hasta que esté bien derretido.
Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente y cuando esté templado lo tapamos y lo metemos en la nevera.
Es totalmente aconsejable dejar esta mezcla un día entero en la nevera. Lo podemos hacer un día antes de los cupcakes. Si no tenemos tiempo, con unas 4 horas está bien pero para que se monte la nata tiene que estar realmente fría.
Metemos las varillas de la batidora y el recipiente donde vayamos a montar el ganache al congelador unos 20 a 30 minutos antes.
Montamos el ganache como si fuera nata. Con la batidora siempre con la misma velocidad y dirección hasta que esté bien alta. No hay que excederse que si no pierde consistencia.

En mi caso, podéis ver que la manga pastelera y yo no nos llevamos muy bien todavía. Las buttercream las domino más o menos pero cuando cambio a otro frosting peco de principiante. Era la primera vez que me atrevía con la nata así que intenté no pasarme mucho batiendo y se me quedo una consistencia un poco dura pero que al gusto era deliciosa. No me quedo otra que decorarlas con una cuchara de palo una a una haciendo ligeros círculos hasta que estuviera bien cubierta la parte de arriba. Para terminar, corté unas cuantas fresas y las añadí para darles el toque final.

Cuando las saqué para la merienda no espera tener tantos comensales. En un principio, las hice para una amiga que había bajado de visita express al pueblo y nos juntamos unos cuantos a la hora del té (cervezas para algunos) y fue un rotundo éxito. Me sacaron los colores varias veces diciéndome lo buenas que estaban y que no resultaban nada pesadas. Así pues, sólo me queda decir que espero que os guste y que es necesario probarlas

 

Pan integral de chocolate y avellanas

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Esta receta es para sosainas o para los amantes de las emociones fuertes, depende del enfoque que le des. Puede ser el bizcocho de chocolate más insulso del mundo, si lo etiquetas como tal (craso error). Pero si lo llamas por su nombre, él te lo agradecerá eternamente y te abrirá un mundo de sensaciones nuevas y experiencias excitantes. Te sorprenderá su textura de pan con el contraste dulce-amargo de la avellana y el chocolate, un invento a medio camino entre el dulce y el salado que combina igual de bien con mermelada de grosellas que con queso de untar.

Sé valiente y atrévete a probarlo con queso camembert fundido por encima o jamón serrano. Yo no lo fui. Prometo que la próxima vez me lanzo. Si lo habéis probado, ¡contadme please!

Ingredientes

  • 240 gr de harina integral
  • 14 gr de levadura fresca
  • 3 cucharadas de chocolate especiado (o normal en su defecto)
  • ½ cucharadita de sal
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 60 gr de avellanas picadas
  • 40 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 85 gr de chocolate negro picado
  • 1 huevo grande ligeramente batido
  • Unos 100 ml de leche entera templada

Un molde rectangular de unos 900 gr

Preparación

Tamiza la harina, el cacao y la sal en un cuenco. Mezcla con la mantequilla y sin dejar de remover incorpora la levadura desmigajada, el azúcar, las avellanas y el chocolate picado. Practica un hueco en el centro y añade el huevo y la suficiente leche como para, sin dejar de amasar, se forme una textura blanda.

Echa la masa sobre una superficie limpia y espolvoreada de harina y comienza a trabajarla. Cuando hayas conseguido formar una bola elástica y que no se pegue a las manos, introdúcela en el molde rectangular y aplástala hasta que cubra toda la base. Tapa con un paño limpio y deja levar en un sitio caliente y húmedo hasta que haya doblado de tamaño (mínimo una hora, normalmente dos).

Mientras calienta el horno a 200 grados. Hornea el pan durante una media hora. Sácalo y déjalo enfriar sobre una rejilla. Desmolda y acuérdate de comprar camembert.

Roscón de Reyes a destiempo

roscón de reyes

“Es el mejor Roscón que he probado en mi vida”. No lo digo yo, lo dice Diego, que al pobre le voy a dar un ataque al corazón. Y eso que me estoy controlando. Desde que está a dieta horneo mucho menos. Me pueden sus ojillos de cervatillo mirando implorantes al horno, como si se estuviera visionando su ejecución en un mundo paralelo.

A lo que vamos, que tenía unas ganas locas de hacer un Roscón de Reyes y digamos que se me iba pasando el tiempo. Y no encontraba aroma de azahar, que no es tan fácil. Al final la conseguí en el Carrefour y me puse manos a la obra. La receta está basada en un Roscón realizado por Javi Recetas, una web  de cocina donde abundan los platos ricos y cuya elaboración está explicada de maravilla.

Para la decoración yo utilicé guindas, azúcar mascabado y almendras molidas, pero las opciones son infinitas: otra fruta escarchada, almendras laminadas, sésamo, nueces.

 

Ingredientes

  • 320 gramos de harina de fuerza
  • 25 gr de levadura fresca
  • 125 ml de leche entera
  • 125 gr de azúcar
  • 80 gr de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 1 huevo entero más 1 yema (usa huevos grande XL o A)
  • La ralladura de casi 1 naranja (ralla tres cuartos o así)
  • 1 cucharada de ron añejo o de vino dulce
  • 1 cucharada pequeña de aroma de azahar (tiene que ser aroma apto para alimentación)
  • Un pellizco de sal fina
  • Decoración: fruta escarchada, azúcar y almendras molidas

Preparación

Comenzamos por disolver la levadura en la leche templada. Con las manos limpias, desmigajamos la levadura en la leche (tiene que estar templada, si está caliente destruirá la levadura), removemos y dejamos reposar durante quince minutos para que la levadura se active.

Tamizamos la harina, añadimos la ralladura de naranja, el azúcar y la sal. Removemos y practicamos un hueco en el centro donde verteremos la leche con la levadura disuelta. Mezclamos hasta formar una papilla y a continuación añadimos la mantequilla, el ron, el aroma de azahar y una yema de huevo.  Volvemos a mezclar y volcamos la mezcla en una superficie limpia, seca y enharinada.

Ahora toca amasar bien la mezcla durante diez minutos. Hay que trabajar bien la masa y procurar no añadir demasiada harina ya que provocaremos que el Roscón quede menos esponjoso. Una vez trabajada, pon la masa en un cuenco limpio ligeramente untado de aceite, tápalo con un paño limpio y déjalo levar de dos a tres horas en un lugar cálido.

Pasado ese tiempo, coge la masa con las manos y practica un agujero en el centro.  Ve abriéndola mientras formas un aro con las manos. Coloca el rosco en una bandeja de horno espolvoreada con harina y vuelve a dejar levar de media hora a una hora.

Precalienta el horno a 180 grados. Destapa el roscón y píntalo con el otro huevo ligeramente batido. Decóralo a tu gusto. Yo lo espolvoreé con azúcar mascabado y almendra molida y diseminé unas cuantas guindas por encima. Mete al horno durante veinticinco o treinta minutos o hasta que el Roscón se haya dorado por completo. Saca del horno y deja templar sobre una rejilla.

¡Solo falta el chocolate caliente!

Vermicelli con habas, una mezcla japo-ilicitana

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Las mejores cosas de la vida ocurren por casualidad. Tus amigos te convencen para salir de marcha y acabas encontrando a tu gran amor; te pierdes en un viaje y te topas con la puesta de sol más impresionante que has visto hasta la fecha.  Algo parecido ocurre con la cocina: las mejores recetas son a veces las que menos se planean, las que se improvisan con cuatro ingredientes. Para que nos entendamos, las que haces cuando no tienes en la nevera más que un tomate chuchurrido y trozo de queso tristón. Que a más de uno nos pasa eso y más veces de las que desearíamos.

Los vermicelli están extraídos del suculento libro de Yotam Ottolenghi El Gourmet Vegetariano, nuestra última adquisición de literatura gastronómica. La receta original contenía las judías japonesas edamame y, claro, a falta de tal nivel de especialización decidimos optar por las humildes habas de la tierra. Aunque la textura es más tosca que el edamame, la verdad es que no quedó mal del todo. La salsa con la que están regados los vermicelli es para morirse de buena.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 200 gr de vermicelli o fideos de arroz
  • Aceite de sésamo o en su defecto de oliva
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 300 gr de habas pequeñas (pueden ser congeladas, si son frescas mejor)
  • 3 cebollas tiernas cortadas en juliana
  • 3 guindillas pequeñas cortaditas a escamas
  • 3 cucharadas de cilantro fresco picado
  • 3 cucharadas de menta fresca picada
  • 3 cucharadas de sésamo tostado
  • Sal

Salsa

  • 2 cucharadas de jengibre rallado
  • El zumo de 4 limas
  • 3 cucharadas de aceite de sésamo o en su defecto de oliva
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 5 cucharadas de salsa de soja

 

Preparación

Empezamos por la salsa. Mezcla todos los ingredientes y reserva a temperatura ambiente.

Pon los vermicelli a remojo en agua caliente durante cinco minutos (o lo que especifique el fabricante en la etiqueta), cuélalos y resérvalos.

Cubre la base de una sartén honda (o en una olla achatada) con el aceite de sésamo, caliéntalo un poco y echa la cebolla, el ajo y la guindilla. Rehoga a fuego medio hasta que la cebolla se vuelva transparente. Añade las habas  y rehoga tres o cuatro minutos más. Añade sal al gusto y apaga el fuego.

Echa encima de la mezcla los vermicelli escurridos, el cilantro, la menta y el sésamo y remueve con mucho cuidado. Emplata y encima de cada ración vierte una cantidad generosa de la salsa que hemos preparado al principio. Decora con un par de ramitas de cilantro y ya lo tienes. Este plato se puede consumir templado, frío o caliente, como tú quieras.

¿Te falta un postre para rematar la faena? Prueba con esta Panna Cotta de chocolate blanco con pistachos acompañada de salsa de mango y frambuesa.