Magdalenas caseras de Xavier Barriga

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Siempre me ocurría lo mismo: metía la bandeja de muffins al horno, la ilusión se apoderaba de mi, pequeñas hormigas trepaban por mi estómago, esta vez sí, por favor, que suba la masa, que suba la masa solo por esta vez. Pero al cabo de quince minutos, la emoción se desintegraba, se rompía en mil pedazos para dar paso a una desazón repostera inconsolable ¿Por qué a mis magdalenas no les salía copete? ¿Por qué en otros blogs o en la panadería de la esquina, esos dulces bollos lucían un maravillosos copete, se elevaban graciosamente hacia arriba, haciendo reventar el azúcar que tenían en la superficie? ¿qué estaba haciendo mal para que mis muffins y demás quedarán planos como la carretera de Alicante?

En esas disquisiciones andaba yo hasta que me encontré con Xavier Barriga y su secreto. Aquel problema que me reconcomía por dentro tenía muy fácil solución, solo había que cumplir unas cuantas reglas de oro. Si queréis una señora magdalena, haced caso al señor Barriga y seguid leyendo.

Ingredientes

  • 125 g de huevos
  • 175 g de azúcar
  • 60 ml de leche entera
  • 190 ml de aceite de oliva
  • 210 g de harina
  • 7 g de levadura química tipo Royal
  • un pellizco de sal
  • La ralladura de medio limón
  • un pellizco de canela
  • ½ cucharadita de esencia de vainilla
  • Azúcar moreno o blanco para espolvorear
  • papelitos para magdalenas
  • una bandeja para muffins

Preparación

Mezclamos el azúcar con los huevos.  Es importante respetar la cantidad de huevo indicada (Regla de oro nº1). Utilizamos unas varillas y batimos manualmente a velocidad lenta hasta obtener una crema espumosa.  Añadimos la ralladura de limón, la canela, la vainilla, el aceite y la leche. Seguimos batiendo durante un par de minutos más.

En otro cuenco mezclamos la harina, la sal y la levadura. Añadimos la mezcla anterior y removemos lo justo para que los ingredientes queden ligados. No batamos en exceso, la masa se podría estropear (Regla de oro nº2).

Tapar con film transparente y meter en la nevera. La masa tiene que reposar en la nevera entre dos y veinticuatro horas. Sí, habéis leído bien y es la Regla de oro nº3.

Precalentamos el horno a 250 grados. Sacar la masa muy fría de la nevera. Preparamos las magdalenas forrando una bandeja para hornear muffins con cápsulas de papel rizado. Metemos en cada cápsula masa como para cubrir las ¾ partes de la cápsula. Espolvoreamos con azúcar blanco o moreno (yo lo hice mitad y mitad y me gustó más el resultado con el azúcar blanco: quedaba más tradicional y dulce).

Cuando el horno esté muy caliente (Regla de oro nº4), bajar la temperatura a 210 ºC. Acto seguido metemos la bandeja, veremos como de manera casi instantánea comienzan a subir las magdalenas: esto se debe al contraste frío-calor. Horneamos durante 15 minutos o hasta que estén doradas. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Cazuelita de frutas: versioneando el Apple pie

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En realidad no salió muy bien, pero como quedaba mono, he decidido colgar la receta. Indicaré mis errores para que no los repitáis. Y si os sale regulín, siempre le podéis poner laca y colocarlo en una estantería en el salón.

Básicamente, abusé de los frutos rojos y quedó demasiado ácido; por eso he reducido la cantidad de éstos y aumentado la de azúcar. Otro error creo que fue utilizar hojaldre porque se cuece de manera irregular. Probad con masa quebrada a ver qué tal sale.

Si os salen bien, ya sabéis, protocolo habitual de los Apple pies: acompañad cada porción con una bola de helado.

Ingredientes

  • 2 manzanas
  • 1 pera
  • 1 plátano
  • 100 gr de frutos rojos
  • Un poco de mantequilla a trocitos
  • ½ cucharadita de canela
  • ½ cucharadita de jengibre molido
  • 5 cucharadas de azúcar mascabado
  • 2 paquetes de masa quebrada refrigerada (seguramente usarás uno y medio o así)
  • 1 poco de huevo y leche batidos para pintar la superficie

Una cazuela bonita

Preparación

Precalienta el horno a 170 ºC. Pela la fruta, córtala a trocitos y échala en un cuenco. Añade el azúcar, la mantequilla y las especias. Remueve.

Unta la cazuela con mantequilla. Forra la cazuela con masa quebrada y pincha la base y los laterales con un tenedor. Echa la mezcla dentro de la cazuela. Cubre la cazuela con otra porción de masa quebrada, asegurándote de que sellas la masa presionando los bordes con los dedos. Desecha la masa sobrante y resérvala para decorar. Puedes formar flores, hojas y otros motivos y colocarlas sobre la superficie. Haz una cuantas incisiones sobre la superficie con un tenedor, con mucho cuidado para no romper la masa. Pinta con la mezcla de huevo y leche y mete al horno alrededor de treinta o cuarenta minutos, o hasta que la superficie esté dorada.