Bienvenida al Otoño: Tarta de calabaza

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Llevo varias semanas sintiéndome como una niña en la víspera de Navidad: entramos en  una estación que me encanta. Ah, el Otoño… Por fin dejamos atrás el calor asfixiante y dejamos paso a noches frescas y días soleados (al menos en el Levante es así). También coincide con mi cumpleaños y por si fuera poco es la estación donde algunas verduras que me pirran hacen acto de presencia: alcachofas, espinacas, calabacines, setas y, como no, calabazas. Este fruto de color anaranjado no es que sea de mis vegetales favoritos pero ejerce una extraña fascinación en mí. Y no es por Halloween. Tan grande, con ese color tan potente, y que adquiere formas de lo más caprichosas, es una verdura curiosa. Curiosa y repostera. Con ese sabor dulzón y terroso parece nacida para ser postre. Y qué postre más emblemático que la americana tarta de calabaza, pensé. Así que, con motivo de otra reunión de amigos, hice el viernes pasado una tarta naranja en honor a la tradicional pumkin pie, tan típica del Día de Acción de Gracias.

La receta tradicional lleva una masa llamada “fondo de tarta” realizada con agua, harina y poco más. También se usa hojaldre. Yo he optado por una base de galletas digestive, como la de la tarta de lima, me parecía más sabroso y divertido.

Se puede hacer con puré de calabaza de bote o hecho en casa. Yo lo hice casero. No se tarda nada y el sabor seguro que no tiene comparación.

 

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 550 gr de puré de calabaza
  • 240 ml de leche evaporada
  • 180 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de canela molida
  • ½ cucharadita de jengibre molido
  • ½ cucharadita de clavo molido
  • ¼ cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharada colmada de maizena

Base

  • 400 gr de galletas tipo digestive
  • 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente

Cobertura

  • 300 ml de nata líquida para montar
  • Almendra picada para decorar

Una tartera desmoldable grande

 

Preparación

Precalienta el horno a 170 grados

Si no has hecho ya el puré, ahora es el momento. Pela la calabaza y córtala a trozos. Métela en una cacerola, cúbrela con agua y hierve durante 20 minutos. Cuando esté tierna, apaga el fuego, escurre los trozos y tritúralos. Deja templar.

Le toca el turno a la base. Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla hasta obtener una textura arenosa. Echa esta masa en la tartera y aplasta contra el fondo. Para todo este proceso, lo mejor es utilizar las manos. Una vez hecho, hornéalo durante quince minutos, saca y deja templar. Así la base se endurecerá y no subirán migas a la superficie cuando echemos la masa.

En un cuenco grande añade el puré, las especias, la sal, el azúcar, los huevos, la leche y la maicena. Remueve bien. Puedes utilizar la batidora. Viértelo con cuidado sobre la base de galleta. Mete la tartera al horno y hornea durante 30 o 40 minutos. No importa si cuando la saques está un poco temblorosa: cuajará si la dejas reposar y cuando enfríe la metes al frigo. Es mejor que la tarta esté refrigerada varias horas, preferiblemente toda la noche.

Antes de servirla, monta la nata y extiéndela con suavidad sobre la tartera. Espolvorea la almendra por encima. A mi me es más cómodo desmoldar la tarta justo en este momento, así la nata no se derrama por los lados. Una vez desmoldada, cortar y servir.

Variante:  Me quedé con las ganas de incluir en la nata montada una tarrina de queso crema. Tengo la impresión de que una cobertura ligera de queso crema le tiene que venir que ni pintada a esta tarta. Si lo hacéis, ¡contadme cómo os ha ido!

 

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Tarta de lima, nacida para refrescar

tarta lima

Soy una gran fan de la lima en la cocina. Este pequeño bolinche verde y aromático convierte el plato más soso en una auténtica obra de arte gastronómicaY donde la lima luce con todo su esplendor es en esta versión del clásico postre británico Lemon Meringue Pie. La tarta de lima tiene un punto más divertido, perfumado, refrescante y exótico que su hermano mayor. Por otro lado, es bastante fácil de hacer; lo único que tira para atrás es rallar las limas, que como son pequeñitas, alguien torpe como yo se acaba rallando los dedos.

Esta delicada tarta está extraída de Las recetas de la Pastelería Hummingbird, un libro que me fascina y del que he hecho gran parte de sus creaciones. En él siempre encuentras dulces rebosantes de ingredientes, asombrosamente apetitosos. Me gusta la cocina sencilla pero sorprendente, y éste libro es un buen ejemplo.

Ingredientes

  • 8 yemas de huevo
  • 790 gr de leche condensada
  • La ralladura y el zumo de cinco limas

Para la base

  • 400 gr de galletas digestive
  • 150 gr de mantequilla derretida

Para la cobertura

  • 500 ml de nata líquida para repostería o las claras de los huevos que nos han sobrado

Preparación

Precalienta el horno a 170º.

Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla hasta obtener una masa parecida a la arena mojada. Vuelca sobre una tartera desmoldable, reparte homogéneamente y aplasta contra la base. Cuando las masa haya quedado bien compacta, hornea durante quince minutos y deja enfriar por completo.
Mezcla las yemas con la leche condensada, el zumo y la ralladura y remueve hasta que la masa haya espesado de manera natural (con cuatro minutos bastará). Vierte la mezcla sobre la tartera y hornea a 150º durante cuarenta o cuarenta y cinco minutos. El centro de la tarta tiene que quedar ligeramente tembloroso. Dejar templar y refrigerar a poder ser toda la noche.

Antes de consumirla, batir la nata hasta montarla y echarla por encima de la tarta. Otra opción es conservar las claras, montarlas a punto de nieve y hacer un merengue que sustituya la nata montada.

Para finalizar podemos espolvorear algo de lima rallada por encima.