Galletas de choco y nueces de Macadamia

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Fáciles de hacer y deliciosas. La delicadeza de las nueces de Macadamia le otorga un sabor especial y el chocolate le da un contrapunto más mundano, pero que nunca falla. Son ideales para una merienda o para acompañar el café en el desayuno.

Son aún más epatantes si troceas las nueces y el chocolate a mano. Yo lo hice con un robot de cocina y quedaron demasiado finas, no había contrastes de texturas y el sabor se aprecia de manera demasiado homogénea. Hazme caso: ganan el doble si coges un cuchillo y troceas ambos elementos.

Ingredientes

30 unidades

  • 250 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos
  • 400 gr de harina
  • ½ cucharadita de esencia de vainilla
  • ½ cucharadita de sal
  • ½ cucharadita de levadura en polvo
  • 100 gr de chocolate con leche picado
  • 100 gr de nueces de macadamia

Preparación

En un cuenco vertemos la mantequilla, la vainilla y el azúcar. Mezclamos hasta que blanquee y añadimos los huevos y seguimos removiendo. Ahora le toca el turno de los elementos secos: harina, levadura y sal. Removemos bien hasta que quede homogéneo y por último incorporamos las nueces de macadamia y el chocolate, removiendo también.

Dividimos la masa en dos y con cada montoncito hacemos un rulo de unos 3 cm de grosor. Lo envolvemos en papel film y refrigeramos dos horas.

Precalentamos el horno a 170 grados.

Forramos dos bandejas con papel de hornear. Sacamos los rulos de la nevera, retiramos el film y con un cuchillo afilado cortamos en discos. Los colocamos sobre el papel y horneamos durante 10 o 15 minutos, hasta que estén doradas.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

 

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Solomillo Wellington

la foto (1)

Weeeeellingon… weeeeellington. Su nombre llevaba varios meses resonando en mi cabeza, como una institutriz estirada de la época victoriana llamando a su pupilo. No recuerdo cómo lo descubrí, pero me cautivó desde el primer instante, ese rollo de hojaldre crujiente y sabroso con una maravillosa sorpresa de solomillo tierno y entre medias la fabulosa salsa Duxelles, un sofrito de champiñones, chalotas, mostaza  y paté. La verdad es que los ingleses tienes cuatro cosas contadas en su gastronomía, pero las cuatro que tienen son riquísimas.

Esta receta de solomillaco Wellington es perfecta para lo que llamamos en el argot cotidiano una comilona en familia. Es potente y reúne dos pilares básicos de nuestra alimentación: carnaza, verduras, pan (hojaldre)  y patatas. Así mamá se quedará tranquila.

Para culminar el atracón con algo dulce recomendamos un crumble, otro habitual de las mesas anglosajonas, como por ejemplo este Crumble del Orgullo Gay.

Ingredientes

Para cinco personas

  • 1 solomillo de ternera alargado (1kg)
  • Hojaldre cuadrado (compra un par de paquetes, unos 500 gr, por si acaso)
  • Sal y pimienta recién molida
  • 5 chalotas
  • 400 gr de champiñones
  • 1 lata de paté o de Foie gras
  • 3 cucharadas de mostaza de Dijon
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo

 

Preparación

Empieza por preparar la carne. Si el carnicero no te ha quitado la grasa, hazlo tú. Perfecciona la figura alargada del solomillo. Si te sobran trozos, no te preocupes, luego puedes montarlo como un rompecabezas y no se nota gracias al hojaldre.

Salpimenta la carne y márcala en una sartén caliente con un poco de aceite durante algunos minutos, por todos los lados. Hazlo a fuego vivo y solo hasta que esté ligeramente dorado, durante muy poco tiempo, para que el interior quede semicrudo y tierno. Aparta la carne y deja templar.

Precalentamos el horno a 200 grados

Ahora preparamos la salsa Duxelles. Picamos las chalotas muy finas. Yo utilicé un accesorio de la minipímer que tritura porque queda una textura muy fina. Ponlas a sofreír suavemente durante cinco minutos. Mientras, picamos los champiñones y los añadimos. Sofreímos durante diez minutos más. Apagamos, dejamos templar y mezclamos con el paté.

Pintamos el solomillo con la mostaza.

Montamos el solomillo. Extiende la masa cuadrada y unta una fina capa de la salsa, dejando libres los bordes del rectángulo más largos (de otra manera, desbordaría). Coloca de manera paralela la pieza de solomillo. Si falta solomillo y te sobran trozos, colócalos a continuación, siguiendo la forma de rulo del solomillo. Comienza a enrollarlo, con cuidado. Cuando acabes, sella las juntas y colócalo en una bandeja de horno preparada con papel de horno.

Hornea durante veinte minutos y deja reposar otros diez minutos. Yo me pasé de tiempo y se me quemó un poco por arriba. Acompáñalo de patatas asadas y guisantes, para una comida típicamente británica.

 

Cheesecake de Oreo

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Si te declaras fan incondicional de esta pequeña cookie americana, entonces te encantará este postre. Es como una galleta Oreo, pero gigantona. Base de Oreo, topping de Oreo y crujientes Oreo en el interior. Oreo, Oreo, Oreo. A mi no me matan las galletas en sí, pero me encantan cómo funcionan como base de tarta. Prueba de ello es esta Tarta de plátano y queso con base de Oreo que hice hace ya bastante tiempo y que me rechifla

Esta receta fue el postre de la cena que sorteé hace un par de semanas.  Por si os pica la curiosidad, de entrantes hice un bonito teriyaki con espárragos y unas empanadillas chinas a la plancha. De ninguno conservo material gráfico digno, por lo que no creo que haga un post al respecto. De plato fuerte me atreví con estos Vermicelli de berenjena y mango, un plato que aunque parece osado, siempre triunfa.

Ingredientes

  • 800 gr de queso crema
  • 200 ml de nata para montar
  • 100 ml de leche entera
  • 150 gr de azúcar
  • El zumo de ½ limón
  • 8 hojas de gelatina neutra
  • 50 galletas Oreo + unas 10 para decorar
  • 80 gr de mantequilla derretida

Un molde desmontable para tartas de unos 25 cm de diámetro

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Preparación

En un poco de agua fría, pon a remojo las hojas de gelatina para que se hidraten.

Con una trituradora machaca las cincuenta oreo. Reserva un poco. El resto mézclalo con la mantequilla hasta que parezca arenilla. Viértelo en la base del molde y aplástalo contra la base. Refrigera para que la base se endurezca.

Calienta la leche hasta que empiece a hervir. Justo en ese momento apaga el cazo, escurre bien las hojas de gelatina y mezcla con la leche hasta que se disuelva. Añade el azúcar, el limón y el queso crema, todo poco a poco, hasta que quede bien integrado.

Bate la nata hasta que esté bien montada y ve integrándola en la masa suavemente, con movimientos envolventes y con cuidado de no batir. Saca la base de la nevera y vierte la mitad de la masa por encima. Aplana con una espátula y echa por encima varias galletas. Vierte la otra mitad y vuelve a aplanar. Refrigera durante toda la noche. En el momento de servir, espolvorea la pequeña ración de oreo machacadas que habías reservado y desmolda la tarta.

Triple- chocolate-chunk muffins

muffins chocolate

Después de la orgía gustativa de la receta de magdalenas a los dos chocolates llega la bacanal sensorial de estos Muffins a los tres chocolates. Por si no fuera suficiente muerte por chocolate la primera receta, he añadido tres tipos de chocolate en forma de enormes tropezones a la masa. El resultado puede parecer algo tosco o poco refinado para los picos finos, eso de encontrarse trozacos de chocolate del tamaño de una muela del juicio, pero para los que pertenecemos a la secta de los adoradores del chocolate es un paraíso terrenal.

La receta la he sacado del libro Good Food. 201 perfect cakes and bakes, recetario salido de una de las revistas de cocina más vendidas de Reino Unido. Que estos ingleses de muffins saben un rato.

Ingredientes

  • 250 gr de harina
  • 30 gr de cacao en polvo
  • 2 cucharaditas de levadura
  • ½ de bicarbonato sódico
  • 85 gr de chocolate blanco y negro, ambos picados a tropezones
  • 100 gr de chocolate con leche, también picado
  • 2 huevos
  • 1 pellizco de sal
  • 284 ml de buttermilk (para hacerlo necesitarás limón y leche)
  • 85 gr de azúcar moreno
  • 85 gr de mantequilla derretida

Un molde para magdalenas

Cápsulas de papel rizado

 

Preparación

Comenzamos por preparar el buttermilk. Es muy sencillo (y aviso que es medio inventado). Vierte la cantidad indicada de leche (unos 280 ml) y añade dos cucharadas colmadas de zumo de limón. Remueve y deja reposar diez minutos.

Prepara la bandeja de magdalenas colocando las cápsulas.

Precalienta el horno a 200 grados

Mezcla los ingredientes húmedos en un cuenco: huevos, buttermilk, azúcar y mantequilla. Remueve hasta que espumee. En otro cuenco añade los ingredientes secos (el resto). ¿Lo tienes? Pues mezcla ingredientes secos y húmedos hasta que la masa esté homogénea (no te pases mezclando). Una vez lo tengas añade vierte la mezcla en cada una de las cápsulas hasta cubrir dos tercios.

Hornea durante veinte minutos o hasta que estén bien hinchados. Deja enfriar sobre una rejilla.

¡Sorteamos una gastro-experiencia en nuestra casa!

sorteo 26 abril

¡Hola! ¿Queréis cenar con Diego y conmigo algo (supuestamente) rico en un ambiente (supuestamente) relajado? ¡Apuntaos a este sorteo!

Es hiper-sencillo. Dejad un comentario* + email en este post y tú y tu pareja (novio/a, primo/a, perro o periquito) entraréis en el sorteo de una cena en casa de Diego, Alex y Vera el 26 de abril. (Si no queréis mostrar vuestro email a todo el mundo me podéis mandar un email a alcapitelli@gmail.com o un mensaje privado por Facebook). El jueves 17 diremos los ganadores. ¡Suerte!

La idea es preparar algo apetitoso, echarnos unas risas y conocer a gente nueva. Una  vez tengamos a los ganadores os enviaremos un cuestionario para saber vuestras preferencias: si sois de vino blanco o tinto, de pescado o carne, vegetarianos, alérgicos a algo, si os da grima la comida asiática, si sois abstemios. El menú será secreto hasta el final y todo correrá de nuestra cuenta: comida, bebida, música y fregoteo final. Tres días antes de la cena os diremos donde se celebrará (a los que no lo sepáis donde vivimos).

En resumen:

  • Ganadores: 2 personas + parejas
  • ¿Cuándo diremos los ganadores? jueves 17 de abril
  • Envío de cuestionario: jueves 17 –viernes 18
  • Envío indicaciones: Miércoles 23
  • Cena: 26 de abril en Elche (Alicante)

 

 

* Los comentarios que hagáis tardarán un poquito en aparecer porque tendré que aprobarlos. Es una mera formalidad, lo que viene a ser burocracia de WordPress 😉

 

Foto: Pinterest

 

Crema de champiñones al cava

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Adoro las cremas de verduras, tan reconfortantes, tan sabrosas. Y cuando llega la primavera no puedo evitar sentir cierta pena porque poco a poco las iré dejando de tomar, para reemplazarlas por comidas más fresquitas.

Esta crema de champiñones es la de toda la vida, pero el cava le da un punto distinto, más sofisticado. La nata es la que pervierte a esta virginal crema, convirtiéndola en un plato poderoso, completo… y algo calórico.

Ingredientes

  • 12 champiñones grandes
  • 1 patata pequeña
  • 1 cebolla
  • 1 vaso de cava
  • 100 ml de nata líquida
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal y pimienta recién molida

 

Preparación

Troceamos la cebolla. En una olla calentamos un poco de aceite y rehogamos a medio fuego y brevemente la cebolla. Troceamos la patata y la añadimos. Salpimentamos y seguimos rehogando durante cinco minutos. Añadimos los champiñones y de nuevo rehogamos unos cinco minutos más.  Subimos el fuego y vertemos el cava, removemos durante unos instantes, bajamos el fuego y cubrimos con agua. Llevamos a ebullición, bajamos a fuego medio y dejamos hervir durante media hora. Apagamos el fuego y trituramos con una minipímer. Añadimos la nata, seguimos triturando hasta que quede una crema fina. Rectificamos de sal y pimienta

 

Pizza de rúcula y jamón serrano

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No se me ocurre mejor plan para un domingo que un concurso de pizzas. Óscar y Silvia también lo pensaron así y organizaron un super-certamen pizzeril en su hogar el pasado domingo. Y ahí nos plantamos todos, cada par con su creación, lista para recibir el último golpe de horno y ser devorada por los comensales-participantes-jurado.

Me inspiré (por no decir plagié) en la pizza homónima del restaurante L’Antica Pompei, a mi juicio el mejor italiano al que he ido en España. Esta acogedora trattoria está regentada por auténticos pompeyanos, establecidos en Elche desde hace muchos años. Sus creaciones son auténticos delirios de placer para las papilas gustativas y no porque sean platos elaborados. En absoluto. Simplemente utilizan productos frescos y de mucha calidad.

A lo que iba. Plagié la pizza. Y gané el primer premio. Si alguno de mis amigos está leyendo esto sabrá que merezco que me quiten el galardón. Por copiona.

La gracia de esta pizza de rúcula y jamón serrano reside en el contraste entre lo horneado y lo crudo. El jamón y la rúcula se echan por encima una vez se ha horneado la pizza. El resultado recuerda vagamente a una ensalada encima de una pizza, lo cual contraviene una de las normas del Hit Parade del Comidista y sus 17 cosas que NO deberías echarle a tu pizza. Pero por una vez en mi vida, estoy en desacuerdo con mi gastro-bloguero favorito: esta pizza está de muerte.

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Arriba, Vera, Diego y yo ostentando el primer premio

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Para la masa

  • 300 gr de harina
  • 200 gr de agua templada
  • 1 pellizco de sal
  • Un chorrito de aceite
  • 20 gr de levadura fresca

Para encima

  • 4 lonchas de jamón serrano ¡del bueno!
  • 2 tomates maduros
  • Otro chorrito de aceite
  • Orégano
  • Sal
  • Dos puñados de rúcula
  • 1 paquete de mozzarella rallada para pizzas (200 gr)
  • 80 gr de parmesano en lascas

 

Preparación

Comenzamos por la masa. En un cuenco echamos la harina, la levadura desmenuzada, el aceite y la sal. Vertemos poco a poco el agua a la vez que removemos hasta obtener una masa pegajosa.  Colocamos la masa en una superficie limpia, seca y espolvoreada con harina y empezamos a trabajarla. Realizamos pliegues sobre la masa con los talones de las manos, masajeando y volviendo a doblar la masa con mucha paciencia (porque al principio se pegará en las manos). Poco a poco, gracias al trabajo, la bola se irá haciendo suave y elástica. Al cabo de diez o quince minutos de trabajo, metemos la bola en un cuenco y tapamos con un paño limpio. Dejamos levar durante una hora.

Aplastamos la masa sobre la superficie nuevamente enharinada. Con un rodillo la estiramos hacia todas direcciones hasta que mida unos cinco milímetros. Rectificamos con un cuchillo para que quede circular (o en forma de corazón, estrella, cuadrado). Dejamos levar unos veinte minutos. Aplastamos la zona  centro con las manos, dejando los bordes levados.

Precalentamos el horno a 200 grados.

En el centro echamos un chorrito de aceite, el tomate troceado, el orégano, un poco de sal, el parmesano y por último la mozzarella. Horneamos unos treinta minutos o hasta que esté dorada. Aún caliente, colocamos por encima la rúcula y el jamón.