Un mediodía de cocina india fusión

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Pues bien, esta foto es la razón por la que os he estado machacando con comida india la última semana y media. Aparecemos el 50% de nuestra colla de amigos, las chicas para más señas. Periódicamente realizamos reuniones Adabc o Asociación de Amigos del Buen Comer, o sea un invento para reunirnos los amigos y ponernos hasta las trancas de bebercio y comercio.  El sábado dos de marzo tocó en casa y decidimos hacer cocina india fusión, por aquello de promocionar lo patrio a la vez que traemos culturas lejanas a la mesa.

El aperitivo consistió en dos tipos de dips: Muhammara siria y ensalada raita, acompañadas de panecillos pooris y pan naan con queso. A continuación servimos unas samosas con carrillada de cerdo y un curry de verduras. El plato fuerte lo componía la hamburguesa tandoori y como postre elaboré unas Panna Cottas de chocolate blanco y pistachos con salsa de mango y frambuesas.

La comida no estuvo mal, pero lo que sí fue para rebañar el plato fue la compañía.

Panna Cotta de chocolate blanco con pistachos acompañada de salsa de mango y frambuesa

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No, no es el arroz a la cubana de tu madre. Y ya sé que se parece mucho. En realidad -atento- esto es Panna Cotta de chocolate blanco con pistachos acompañada de salsa de mango y frambuesa. ¿No te lo crees? Pues sigue leyendo.

Te preguntarás que de dónde ha salido semejante Panna Cotta. Pues bien, el otro día hicimos con los amigos una comida india. Como imaginé que después de cuatro o cinco platos especiados nadie querría un postre igualmente especiado, ideé un dulce que tuviera reminiscencias indias sin resultar cargante. Por eso elegí un postre más o menos conocidillo, la Panna Cotta con salsa de frutos rojos y la orientalicé un poco.

El resultado fue, a pesar del aspecto, sensacional. Como una coreografía bollywoodiense.

Ingredientes (para 10 personas)

Para la Panna Cotta:

  • Un litro de leche fresca entera
  • Seis tabletas de chocolate blanco (de 125 gr cada una)
  • Siete hojas de gelatina
  • Una cucharadita de esencia de vainilla
  • Dos puñados de pistachos pelados (no salados)

Para la salsa:

  • Un mango
  • Unos 200 gr de frambuesas (frescas o congeladas)
  • Azúcar

Diez flaneras pequeñas de metal

Preparación

En un cuenco grande echa las hojas de gelatina y cúbrelas con agua fría.

En un cazo grande calentamos la leche a fuego medio y vamos añadiendo el chocolate troceado. Ir removiendo con una cuchara de madera hasta que el chocolate se disuelva por completo. Lleva la mezcla casi hasta ebullición pero sin dejar que rompa a hervir, ya que esto alteraría el sabor de la leche. Apaga el fuego.

Coge con la mano las hojas de gelatina y apriétalas para escurrirlas. Mételas en el cazo con el resto de la mezcla y remueve hasta que se disuelvan. Vierte el contenido en las flaneras y echa en cada flanera un par de cucharaditas de pistachos troceados. Deja reposar al menos media hora antes de meterlas en la nevera. Protégelas de los malos olores cubriendo cada una con papel de aluminio y mételas en la nevera. Con cuatro o cinco horas ya estarán cuajadas, pero es mejor si reposan toda la noche.

El procedimiento para hacer la salsa de mango y frambuesa es como el de la mermelada. En otro cazo, echa el mango pelado y cortado a trocitos pequeños. Ponlo a fuego muy suave para que se vaya haciendo. Añade azúcar a voluntad (yo eché unas cinco cucharadas soperas) y las frambuesas. Mi recomendación es que no te pases demasiado con el azúcar porque no se trata de una mermelada sino de una salsa y se tiene que notar el sabor  ácido de los frutos rojos. Sigue removiendo a fuego lento hasta que se haya formado una papilla dulce pero no empalagosa (una media hora).

Desmolda las flaneras en un plato y echa la salsa templada por encima.

Raita, ensalada de pepino, yogur y frescura

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Si planeas hacer una comilona India mas te vale no olvidarte de incluir este refrescante entrante en el menú. Cuando te arda la boca como si te hubieras tragado el infierno, desearás con todas tus fuerzas un bocado de esta deliciosa raita o ensalada de pepino y yogur india.

Este entrante es muy común en muchas otras culturas; aunque en griego se llame tzatziki o en turco cacik, el denominador común es el pepino y el yogur. Luego, dependiendo de en qué mesa te sientes, llevará ajo, comino, limón, perejil o cualquier otro aderezo. Casi siempre va  acompañado de algún pan plano, como la pita; nosotros hemos optado por casarlo con panecillos pooris.

Ingredientes

  • 3 pepinos
  • 4 yogures naturales
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1 ramillete de menta fresca.

Preparación

Pela los pepino y córtalos a dados muy pequeños. Hay quien prefiere laminarlos o incluso triturarlos. Mezcla con el yogur, el comino, el ajo y el azúcar. Corta la menta y añádela. Salpimenta al gusto. Sírvelo fresco.

Tan sencillo y tan rico.

Hamburguesa tandoori, fusión a más no poder

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Que vaya por delante que ésta también es una receta de El Comidista, ligeramente variada. Esta hamburguesa tandoori nos pareció el plato fusión indio idóneo para la cena que hicimos el sábado 2 de marzo. Mozzarella, berenjena, carne de res y especias indias ¿a quién se le ocurre? Pues a Mikel López Iturriaga y su compinche Mónica Escudero.

Parecía una locura, pero quedó bastante aceptable. El sabor especiado de la carne maridaba de maravilla con el chutney de mango y el binomio mozzarella/berenjena le daba un toque italo-disco genial. El toque final lo puso la ensalada de mezclum con violetas naturales. De lo único que me arrepiento es de no haber conseguido (u horneado) panecillos de hamburguesa currados, crujientitos y esponjosos a la vez, con sésamo tostado por encima. En fin, la próxima vez será.

Ingredientes (para 11 personas)

  • 1 kilo 200 gr de carne de buey picada (de muy buena calidad)
  • 1 berenjena grande
  • 2 huevos
  • 2 bolas de mozzarella de búfala
  • 11 panecillos de hamburguesa
  • Chutney de mango
  • 2 cebollas pequeñas
  • 2 dientes de ajo
  • Un poco de polvos tandoori (un par de cucharadas soperas)
  • Un poco de raíz de jengibre rallada
  • Un ramillete de cilantro fresco troceado
  • Aceite de oliva
  • Sal 

Preparación

Laminamos la berenjena y la hacemos a la plancha a fuego lento. Cuando las láminas estén doradas, las retiramos del fuego y reservamos en caliente. Laminamos la mozzarella y reservamos.

Troceamos las cebollas y las caramelizamos en una sartén.

En un cuenco mezclamos la carne, los huevos, la cebolla caramelizada, la sal y las especias (el jengibre, el tandoori y el cilantro). Añadimos un pelín de aceite (un toque mediterráneo es indispensable 🙂).

Ponemos una sartén grande con aceite de oliva a fuego más bien altito. Si nos sentimos valientes, podemos añadir un par de guindillas para darle más alegría al tema. Con las manos (limpias, por favor) hacemos pelotitas con la mezcla de carne y las aplastamos. Las vamos echando a la sartén cuando el aceite esté caliente.  Las hacemos por los dos lados y las retiramos del fuego cuando estén a nuestro gusto.

Cortamos los panecillos por la mitad y echamos un poco de aceite de oliva. Añadimos la hamburguesa, un par de rodajas de berenjena y una o dos de mozzarella. Servimos cada plato acompañado de ensalada mezclum, un par de flores comestibles y un par de cucharadas de chutney de mango.

Poori, el pan ideal para tus dips

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Se pronuncia “Puri” y no es tu prima la de Cuenca ¿Qué es? Son unos panecillos planos que los indios (de la India) utilizan para sus dips  favoritos. Son los consortes ideales para entrantes como la ensalada raita o platos como currys de verdura o chana dahl. Realmente cualquier cosa va bien con los crujientes pooris, como si quieres utilizarlos como acompañamiento para tu estofado de ternera.

Ingredientes (para unos 20 pooris)

  • 115 gr de harina blanca
  • 125 gr de harina integral
  • 1 cucharadita de sal
  • unos 150 ml de agua templada
  • 2 cucharadas de aceite vegetal y bastante más para freír

Preparación

Tamiza la harina blanca en un cuenco. Añade la sal y la harina integral y mezcla. Practica un hueco en el centro y vierte el aceite y poco a poco ve echando el agua templada y mezcla con las manos hasta formar una masa de consistencia dura.

Amasa sobre una superficie limpia espolvoreada de harina durante 5 minutos. Formarás una bola dura pero elástica. Métela en un cuenco, tápalo con un paño húmedo y deja reposar una hora. Esta masa no leva, así que no esperes que duplique su tamaño.

Divide la masa en unas veinte porciones, dales forma de pelotita y con un rodillo amasa cada una de ellas hasta obtener un circulo plano.

Calienta una sartén con bastante aceite. Cuando el aceite esté muy caliente, introduce un círculo y fríelo unos 20 segundos y luego dale la vuelta. Fríe hasta que se dore. Es importante que le eches un poco de aceite por encima con la espumadera mientras lo fríes, como si fuera un huevo frito, así se hinchará. Retira el poori y colócalo sobre una fuente donde previamente hayas colocado papel de cocina, para que el exceso de aceite se absorba, que bastante engorda ya el pan frito como para que nosotros encima le dejemos aceitorro extra.

Repite esta operación veinte veces y ya tienes tus pooris. Puedes echar varios círculos a la vez en la sartén, pero los expertos lo desaconsejan ya que varios elementos enfrían el aceite. Yo desoí esas recomendaciones y no salieron tan mal.