Cazuelita de frutas: versioneando el Apple pie

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En realidad no salió muy bien, pero como quedaba mono, he decidido colgar la receta. Indicaré mis errores para que no los repitáis. Y si os sale regulín, siempre le podéis poner laca y colocarlo en una estantería en el salón.

Básicamente, abusé de los frutos rojos y quedó demasiado ácido; por eso he reducido la cantidad de éstos y aumentado la de azúcar. Otro error creo que fue utilizar hojaldre porque se cuece de manera irregular. Probad con masa quebrada a ver qué tal sale.

Si os salen bien, ya sabéis, protocolo habitual de los Apple pies: acompañad cada porción con una bola de helado.

Ingredientes

  • 2 manzanas
  • 1 pera
  • 1 plátano
  • 100 gr de frutos rojos
  • Un poco de mantequilla a trocitos
  • ½ cucharadita de canela
  • ½ cucharadita de jengibre molido
  • 5 cucharadas de azúcar mascabado
  • 2 paquetes de masa quebrada refrigerada (seguramente usarás uno y medio o así)
  • 1 poco de huevo y leche batidos para pintar la superficie

Una cazuela bonita

Preparación

Precalienta el horno a 170 ºC. Pela la fruta, córtala a trocitos y échala en un cuenco. Añade el azúcar, la mantequilla y las especias. Remueve.

Unta la cazuela con mantequilla. Forra la cazuela con masa quebrada y pincha la base y los laterales con un tenedor. Echa la mezcla dentro de la cazuela. Cubre la cazuela con otra porción de masa quebrada, asegurándote de que sellas la masa presionando los bordes con los dedos. Desecha la masa sobrante y resérvala para decorar. Puedes formar flores, hojas y otros motivos y colocarlas sobre la superficie. Haz una cuantas incisiones sobre la superficie con un tenedor, con mucho cuidado para no romper la masa. Pinta con la mezcla de huevo y leche y mete al horno alrededor de treinta o cuarenta minutos, o hasta que la superficie esté dorada.

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Saquitos de espinacas, feta y tomate seco

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Ayer, sábado por la noche, hace un frío del carajo y te sientes vago-vago… tan vago que ni piensas bajar al súper que está a punto de cerrar ¿Qué hacer? Pues rebuscar entre las sobras y escudriñar cajones y altillos en busca de algo comestible que llevarnos a la boca.

Y ese algo resultó ser un manojo de espinacas congeladas, queso feta, tomates secos y hojaldre congelado. Así que decidí hacer saquitos: más fácil y apañao imposible. El resultado no estuvo mal y al menos te sacan de un apuro.

Esta receta es tan versátil que puedes rellenar los saquitos con lo que te apetezca: calabacín, nueces, champiñones, jamón… ¡Lo que sea!

Por cierto, acompañamos los saquitos con un Gémina Reserva, D.O. Jumilla, un vino tinto con cuerpo, no tan refinado como los de otras denominaciones, pero a nosotros nos supo a gloria.

Ingredientes:

  • Dos tazas de espinacas congeladas
  • 100 gr de queso feta
  • 2 tomates secos
  • 1 masa de hojaldre congelada o refrigerada
  • una cebolla pequeña o media grande
  • un puñado de piñones
  • un diente de ajo

Precalentamos el horno a 200º y ponemos la masa de hojaldre a descongelar, si procede.

Cortamos a rodajas muy finas la cebolla y la empezamos a sofreír a fuego lento. Añadimos el ajo bien picado y rehogamos. Al cabo de cinco minutos añadimos los tomates secos, los piñones y las espinacas previamente descongeladas. Seguimos rehogando y añadimos el queso feta cortado a daditos (se habrá desmigajado bastante al cortarlo: tanto mejor). Removemos un poco más y apagamos el fuego.

No es necesario salpimentar porque el feta y los tomates son elementos muy salados.

Cortamos la masa en cuatro cuadrantes. En cada cuadrante depositamos un par de cucharadas de la mezcla, o las que admita. Cerramos el cuadrante como si fuera una empanadilla, es decir, sellando los bordes con los dedos. Repetimos la operación con el resto de cuadrantes.

Se pueden meter directamente al horno o podemos pintarlos con un poco de huevo batido y espolvorearlos con semillas de amapola. Hornear durante quince minutos y ya tienes cena improvisada.