Cake pops salados de sobrasada y queso

cake pops

Que los regalos de empresa suelen ser inútiles y despersonalizados lo saben hasta los bonobos. Por eso, podéis imaginar mi cara de sorpresa cuando mis compañeros y jefes me regalaron una estupenda máquina de hacer Cake Pops. No es que estos dulces sean mis preferidos, pero me conmovió profundamente que se hubieran tomado la molestia de investigar mis gustos y me regalaran algo con la intención de que me gustara y fuera útil.

Como digo, los cake pops no es que me entusiasmen demasiado, me parecen primos hermanos de los empalagosos y cursis cupcakes. Pero la forma esférica de los moldes me dio mil ideas para hornear masas perfectamente redondas, ya las iré plasmando en el blog 🙂

La primera receta que se me vino a la mente fue ésta, Cake pops salados de sobrasada y queso. Los cake pops me recordaron a un pequeño barecillo al que solíamos ir en Valencia. Se llamaba “Al pan, queso” y hacían unos panecillos de queso y harina de yuca que estaban sencillamente deliciosos. Se abrían por la mitad, muy calientes, y se untaban de queso crema y el relleno de tu gusto: jamón, queso curado, salmón y –cómo no-sobrasada. Era nuestro lugar favorito, por lo sabrosos que eran los panecillos y lo barato que era el sitio. Quise hacer algo parecido e intenté hacer una masa salada. No quedaron mal pero quizás la textura quedó un poco similar al bizcocho, la próxima vez probaré a no añadirle huevo y usaré levadura fresca.

Ah, por cierto, son cake pops sin palo. Le hubiera puesto palo si hubiera sabido rellenarlos sin tener que cortarlos, pero no tengo ninguna jeringa de esas tan chulas para rellenar.

 

Ingredientes

Para 4 personas

  • 50 ml de aceite de oliva virgen
  • 100 gr de queso curado
  • 150 gr de harina
  • 3 cucharaditas de levadura química
  • 1 huevo
  • 100 ml de leche
  • Un pellizco de sal
  • Un poco de pimienta negra recién molida
  • Sobrasada de buena calidad

Una máquina de hacer cake pops

 

Preparación

Pinta los moldes de la máquina de cake pops con aceite de oliva o girasol y un pincel. Enciende la máquina para que vaya calentándose.

En un cuenco, mezcla los ingredientes secos: harina, sal, pimienta y levadura. En otro, bate el huevo, añade el aceite y la sal. Une las dos mezclas en una sola e incorpora el queso rallado. Remueve. Ya tienes la masa de los cake pops.

Llena los moldes de la máquina con una cuchara y cierra la máquina. La masa se hinchará hasta adquirir la característica forma redondeada. Hornéalos durante unos diez minutos. Imagino que dependerá de la máquina, pero en mi caso se doraba más la mitad de debajo de los cake pops que la de arriba. Para evitar esto haz lo siguiente. Cuando lleven siete minutos, abre con cuidado la tapa y con un tenedor gira las bolas para que se doren uniformemente.

Repite la operación hasta que acabes con toda la masa. Deja enfriar ligeramente las bolitas. Cuando se hayan enfriado un poco, ábrelos por la mitad y rellénalos de sobrasada al gusto.

 

Trenza de queso y semillas de amapola

pan de queso y semillas de amapola

 

Media trenza para ser exactos. La trenza entera no cabía en un solo plato y hubo que partirla en dos. La hice este sábado para una comida que celebrábamos en casa de mis amigos Belén y Huertas. Está sacada -con ligeras variaciones- de uno de mis libros de cabecera: 365 recetas de pan, de Anne Sheasby (enlazo a una reseña del libro, hecha por un blog que sigo).

Este pan es bastante más fácil de hacer de lo que aparenta y es muy vistoso: las semillas de amapola le dan un aspecto pro con el que te cae el sambenito de panadera casi instantáneamente.

Ingredientes

  • 500 gr de harina de fuerza
  • 25 gr de levadura fresca
  • 35 gr de mantequilla cortada a dados y a temperatura ambiente
  • 1 pellizco de sal
  • Una cucharadita de mostaza en grano molida
  • ½ cucharadita de pimienta negra molina
  • Unos 250 ml de leche entera templada
  • 100 gr de queso rallado a tu elección: cheddar, parmesano, mozzarella
  • Semillas de amapola para decorar

 

Preparación

En un cuenco tamiza la harina y la sal. Añade la mantequilla y mézclala con las manos. Haz lo mismo con la levadura: desmigájala sobre la mezcla y remueve con las manos o con una cuchara de madera. Añade el queso y las especias. Practica un hueco en el centro y echa la cantidad suficiente de leche como para formar una textura homogénea y mezcla bien.

Vierte la mezcla sobre una superficie de trabajo limpia y espolvoreada de harina y trabaja la mezcla durante diez minutos, hasta que se convierta en una bola elástica y no se pegue a las manos. Mete la bola en un cuenco limpio untado de aceite, tápalo con un paño limpio y deja levar en un lugar cálido hasta que haya doblado su tamaño (una o dos horas).

Pasado ese tiempo, aplasta la bola sobre la superficie de trabajo y pártela con un cuchillo en tres trozos iguales. Amásalos hasta formar tres churros y pínzalos en un extremo. Haz una trenza con los tres cabos y al terminar, vuelve a pinzar con tus dedos al final de la trenza. Colócala en una bandeja de horno forrada de papel de hornear, tápala con un paño y déjala levar una media hora más. Precalienta el horno a 190 grados.

Pinta la trenza con leche y espolvorea semillas de amapola por encima. Mete al horno durante 35 o 40 minutos o hasta que el pan esté dorado. Saca y deja enfriar sobre una rejilla metálica.