Pan integral de chocolate y avellanas

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Esta receta es para sosainas o para los amantes de las emociones fuertes, depende del enfoque que le des. Puede ser el bizcocho de chocolate más insulso del mundo, si lo etiquetas como tal (craso error). Pero si lo llamas por su nombre, él te lo agradecerá eternamente y te abrirá un mundo de sensaciones nuevas y experiencias excitantes. Te sorprenderá su textura de pan con el contraste dulce-amargo de la avellana y el chocolate, un invento a medio camino entre el dulce y el salado que combina igual de bien con mermelada de grosellas que con queso de untar.

Sé valiente y atrévete a probarlo con queso camembert fundido por encima o jamón serrano. Yo no lo fui. Prometo que la próxima vez me lanzo. Si lo habéis probado, ¡contadme please!

Ingredientes

  • 240 gr de harina integral
  • 14 gr de levadura fresca
  • 3 cucharadas de chocolate especiado (o normal en su defecto)
  • ½ cucharadita de sal
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 60 gr de avellanas picadas
  • 40 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 85 gr de chocolate negro picado
  • 1 huevo grande ligeramente batido
  • Unos 100 ml de leche entera templada

Un molde rectangular de unos 900 gr

Preparación

Tamiza la harina, el cacao y la sal en un cuenco. Mezcla con la mantequilla y sin dejar de remover incorpora la levadura desmigajada, el azúcar, las avellanas y el chocolate picado. Practica un hueco en el centro y añade el huevo y la suficiente leche como para, sin dejar de amasar, se forme una textura blanda.

Echa la masa sobre una superficie limpia y espolvoreada de harina y comienza a trabajarla. Cuando hayas conseguido formar una bola elástica y que no se pegue a las manos, introdúcela en el molde rectangular y aplástala hasta que cubra toda la base. Tapa con un paño limpio y deja levar en un sitio caliente y húmedo hasta que haya doblado de tamaño (mínimo una hora, normalmente dos).

Mientras calienta el horno a 200 grados. Hornea el pan durante una media hora. Sácalo y déjalo enfriar sobre una rejilla. Desmolda y acuérdate de comprar camembert.

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Pan de semillas casero

Pan de semillas casero

 

¿Por qué comprar pan industrial, gomoso, artificial, sin apenas sabor y con una textura anodina si podemos hornearlo nosotros? El pan casero es facilísimo de hacer y la recompensa es enorme: un sabor intenso, lleno de matices, una textura suave y esponjosa, que se deshace en la boca.

No cuesta nada, es sanísimo y te da una satisfacción tremenda haberlo horneado. ¿A qué esperáis? La receta que os dejo es infinitamente customizable: añádele otro tipo de semillas o sustituye la harina integral por harina blanca o el agua por leche entera. Si queréis probar con otros tipos de pan, haced estos panecillos pooris o este pan rústico casero.

Ingredientes

  • 350 gr de harina integral
  • 25 gr de levadura fresca
  • 250 ml de agua templada, aproximadamente
  • Un chorro de aceite virgen extra
  • Una cucharadita de azúcar moreno
  • Una cucharadita de sal
  • Un puñado generoso de pipas peladas y un poco más para decorar
  • Dos puñados de lino dorado y un poco más para decorar
  • Dos cucharadas colmadas de copos de avena y un poco más para decorar
  • Un poco de leche para pintar

Un molde rectangular para hornear de unos 25 cm de largo

Preparación

Tamiza la harina y la sal en un cuenco. Añade el azúcar, el aceite, el lino, la avena, las pipas y remueve. Desmenuza la levadura y vuelve a mezclar bien. Practica un hueco en el centro y ve añadiendo el agua templada mientras remueves hasta obtener una masa homogénea, ni muy líquida ni muy compacta.

Echa la masa sobre una superficie limpia espolvoreada con harina y trabájala durante diez minutos, amasándola sin parar. Cuando  hayas conseguido una masa elástica y suave, que no se pegue a las manos, forma un churro con ella. Sí, un churro J Introduce el churro en el molde previamente engrasado de aceite. Extiéndelo de manera que cubra todo el molde. Tapa el molde con un paño limpio y deja levar hasta que la masa haya doblado su trabajo (una hora o dos, dependiendo de si es verano o invierno).

Pinta la superficie de la masa con un poco de leche y espolvorea un poco de avena, pipas y lino.

Precalienta el horno a 230 grados. Cuando esté caliente, introduce el molde y hornea durante quince minutos. Luego baja la temperatura a 200 grados y hornea quince minutos más. Saca el molde del horno y deja reposar sobre una rejilla hasta que se temple. Desmolda sobre una panera.