Tarta de lodo del Mississippi

Tarta de lodo del Mississippi

Sí, menudo nombre ¿eh? Por lo visto es una receta típica del sur de Estados Unidos y aunque no me sé la historia, me la puedo imaginar. Tanto barrizal en las orillas del río gringo tuvo que avivar la imaginación de los locales “¿Cómo puedo hacer un postre que se parezca a esta porquería?”. Vamos, un pensamiento lógico y normal que cualquiera puede tener. Por qué no de paso llamamos a la receta de guacamole “vómito alienígena tras empacho de potaje”; o al helado de té matcha “moco gigante deconstruído”. Vaya, estoy sembrada hoy.

Este postre, sacado del libro de recetas de Hummingbird Bakery, no cumplió mis expectativas. Estaba muy bueno, sí, pero pensaba que iba a ser el pecado mortal hecho dulce, un gozoso éxtasis chocoloateado. Se quedó en una tarta rica y correcta para cualquier ocasión. Por ejemplo, en estas fechas navideñas. La próxima vez prepararé la tarta de chocolate cremoso de Pepa Cooks, que se le parece mucho pero que tengo la esperanza de que quedará cien veces mejor.

Ingredientes

(Para 10-12 personas)

  • 170 gr de chocolate negro para fundir, troceado
  • 50 gr de mantequilla
  • 30 gr de melaza
  • 6 huevos
  • 250 gr de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 350 ml de nata para montar
  • 200 gr de harina
  • ½ cucharadita de sal
  • 110 gr de mantequilla
  • Una bolsa grande de Conguitos o cualquier otra cosa para decorar (virutas de chocolate, etc)

1 molde circular de 23 cm de diámetro engrasado

 tarta de chocolate

tarta de chocolate

tarta de chocolate

Preparación

Empezamos por preparar la base.

En un cuenco grande mezclamos la harina, la sal y la mantequilla. Podemos hacerlo a mano o con una amasadora de varillas. Cuando adquiera una textura granulosa añadimos una cucharada de agua y removemos. Añadimos otra más y seguimos mezclando hasta obtener una masa homogénea. Metemos en una bolsa, cerramos y dejamos reposar una hora en la nevera.

Precalentamos el horno a 170 ºC

Espolvoreamos con harina una superficie limpia y seca y extendemos la masa en todas direcciones con un rodillo hasta obtener una masa de apenas unos milímetros. Colocamos la masa extendida con cuidado sobre la tartera y apretamos contra su superficie, hasta forrar por completo el molde. Pinchar la base y hornear durante diez minutos. Los puristas dirán que antes de hornear y una vez se ha extendido la masa es conveniente colocar sobre la base del molde papel de hornear y legumbres secas, para que se mantenga la forma de la base. Yo no lo hice.

En un cuenco refractario colocar el chocolate, la melaza y la mantequilla y derretir al baño maría. Dejar enfriar ligeramente.

En otro cuenco, mezclar los huevos con el azúcar y la vainilla. Añadir la mezcla de chocolate y remover bien. Verter la mezcla en el molde y hornear durante 40 minutos. Sacar, dejar templar y cuando esté a temperatura ambiente refrigerar toda la noche, para que acabe de cuajar.

En el momento de servir,  desmoldar, batir la nata, extenderla por encima de la tarta y decorar con Conguitos.

Bienvenida al Otoño: Tarta de calabaza

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Llevo varias semanas sintiéndome como una niña en la víspera de Navidad: entramos en  una estación que me encanta. Ah, el Otoño… Por fin dejamos atrás el calor asfixiante y dejamos paso a noches frescas y días soleados (al menos en el Levante es así). También coincide con mi cumpleaños y por si fuera poco es la estación donde algunas verduras que me pirran hacen acto de presencia: alcachofas, espinacas, calabacines, setas y, como no, calabazas. Este fruto de color anaranjado no es que sea de mis vegetales favoritos pero ejerce una extraña fascinación en mí. Y no es por Halloween. Tan grande, con ese color tan potente, y que adquiere formas de lo más caprichosas, es una verdura curiosa. Curiosa y repostera. Con ese sabor dulzón y terroso parece nacida para ser postre. Y qué postre más emblemático que la americana tarta de calabaza, pensé. Así que, con motivo de otra reunión de amigos, hice el viernes pasado una tarta naranja en honor a la tradicional pumkin pie, tan típica del Día de Acción de Gracias.

La receta tradicional lleva una masa llamada “fondo de tarta” realizada con agua, harina y poco más. También se usa hojaldre. Yo he optado por una base de galletas digestive, como la de la tarta de lima, me parecía más sabroso y divertido.

Se puede hacer con puré de calabaza de bote o hecho en casa. Yo lo hice casero. No se tarda nada y el sabor seguro que no tiene comparación.

 

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 550 gr de puré de calabaza
  • 240 ml de leche evaporada
  • 180 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de canela molida
  • ½ cucharadita de jengibre molido
  • ½ cucharadita de clavo molido
  • ¼ cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharada colmada de maizena

Base

  • 400 gr de galletas tipo digestive
  • 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente

Cobertura

  • 300 ml de nata líquida para montar
  • Almendra picada para decorar

Una tartera desmoldable grande

 

Preparación

Precalienta el horno a 170 grados

Si no has hecho ya el puré, ahora es el momento. Pela la calabaza y córtala a trozos. Métela en una cacerola, cúbrela con agua y hierve durante 20 minutos. Cuando esté tierna, apaga el fuego, escurre los trozos y tritúralos. Deja templar.

Le toca el turno a la base. Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla hasta obtener una textura arenosa. Echa esta masa en la tartera y aplasta contra el fondo. Para todo este proceso, lo mejor es utilizar las manos. Una vez hecho, hornéalo durante quince minutos, saca y deja templar. Así la base se endurecerá y no subirán migas a la superficie cuando echemos la masa.

En un cuenco grande añade el puré, las especias, la sal, el azúcar, los huevos, la leche y la maicena. Remueve bien. Puedes utilizar la batidora. Viértelo con cuidado sobre la base de galleta. Mete la tartera al horno y hornea durante 30 o 40 minutos. No importa si cuando la saques está un poco temblorosa: cuajará si la dejas reposar y cuando enfríe la metes al frigo. Es mejor que la tarta esté refrigerada varias horas, preferiblemente toda la noche.

Antes de servirla, monta la nata y extiéndela con suavidad sobre la tartera. Espolvorea la almendra por encima. A mi me es más cómodo desmoldar la tarta justo en este momento, así la nata no se derrama por los lados. Una vez desmoldada, cortar y servir.

Variante:  Me quedé con las ganas de incluir en la nata montada una tarrina de queso crema. Tengo la impresión de que una cobertura ligera de queso crema le tiene que venir que ni pintada a esta tarta. Si lo hacéis, ¡contadme cómo os ha ido!

 

Cazuelita de frutas: versioneando el Apple pie

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En realidad no salió muy bien, pero como quedaba mono, he decidido colgar la receta. Indicaré mis errores para que no los repitáis. Y si os sale regulín, siempre le podéis poner laca y colocarlo en una estantería en el salón.

Básicamente, abusé de los frutos rojos y quedó demasiado ácido; por eso he reducido la cantidad de éstos y aumentado la de azúcar. Otro error creo que fue utilizar hojaldre porque se cuece de manera irregular. Probad con masa quebrada a ver qué tal sale.

Si os salen bien, ya sabéis, protocolo habitual de los Apple pies: acompañad cada porción con una bola de helado.

Ingredientes

  • 2 manzanas
  • 1 pera
  • 1 plátano
  • 100 gr de frutos rojos
  • Un poco de mantequilla a trocitos
  • ½ cucharadita de canela
  • ½ cucharadita de jengibre molido
  • 5 cucharadas de azúcar mascabado
  • 2 paquetes de masa quebrada refrigerada (seguramente usarás uno y medio o así)
  • 1 poco de huevo y leche batidos para pintar la superficie

Una cazuela bonita

Preparación

Precalienta el horno a 170 ºC. Pela la fruta, córtala a trocitos y échala en un cuenco. Añade el azúcar, la mantequilla y las especias. Remueve.

Unta la cazuela con mantequilla. Forra la cazuela con masa quebrada y pincha la base y los laterales con un tenedor. Echa la mezcla dentro de la cazuela. Cubre la cazuela con otra porción de masa quebrada, asegurándote de que sellas la masa presionando los bordes con los dedos. Desecha la masa sobrante y resérvala para decorar. Puedes formar flores, hojas y otros motivos y colocarlas sobre la superficie. Haz una cuantas incisiones sobre la superficie con un tenedor, con mucho cuidado para no romper la masa. Pinta con la mezcla de huevo y leche y mete al horno alrededor de treinta o cuarenta minutos, o hasta que la superficie esté dorada.

Cupcakes de lima

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La colaboradora de este blog Patricia te da Tiricia vuelve a la carga con una refrescante receta de cupcakes de lima ¡No os la perdáis!

Hola. He vuelto. Mira que bien.

Este fin de semana he cocinado una receta totalmente distinta a las que me tienen acostumbrada. En verdad, llevo dos fines de semana cocinando además de para mis habituales de siempre, también para mi. Es que parecía que me había impuesto la norma de no comer lo que cocinaba. Me explico. No me gusta el chocolate. Sólo el chocolate blanco y aún ese, me empacha. Así que en muchas ocasiones por no decir todas, no llegaba a comerme ni un cupcake. Pero bueno, estoy decidida a recuperar el tiempo perdido. Y precisamente por esta razón ando a la búsqueda y captura de recetas nuevas.

No me acuerdo de cómo exactamente llegué a la receta de cupcakes de lima pero me pareció estupenda la idea de combinar lo ácido con lo dulce. No es nada nuevo, lo sé. Todas nuestras madres alguna vez nos han hecho un bizcocho con ralladura de limón midiendo las dosis de azúcar y harina con el danone. No obstante, sólo me queda decir que la lima mola más y lo he demostrado con los cupcakes de este fin de semana.

 De este modo, aprovechando la novedad en mi cocina le propuse a una pareja de amigos disfrutar de una rica merienda de domingo para que probaran lo dulce que cocino y aceptaron encantados. Como hacía unas pocas semanas había sido el cumpleaños de uno de ellos y le dije que cuando quisiera le preparaba algo a él y a su novio, era la ocasión perfecta. Además, cuando leí la receta original y vi que el frosting era de mascarpone…era una apuesta segura porque ambos son amantes incondicionales del queso. Aunque tengo que decir, que no tenían ni idea de qué era el mascarpone hasta que le hincaron el diente. Son más de salado que de dulce. Totalmente comprensible. No concibo que exista alma humana que no se deleite con un buen queso y un buen vino.

Cuando ya llevas un tiempo cocinando conoces las medidas y el tiempo que necesita tu horno para que te salga la magdalena siempre tierna y te atreves a modificar a tu antojo las recetas en las que te inspiras. Cuando empecé a cocinar seguía las instrucciones a rajatabla (que es lo que hay que hacer si no tienes mucha idea) pero me horrorizaban las cantidades de mantequilla que supuestamente hay que ponerle a una receta de cupcakes. Por otro lado, en las primeras semanas de llevar el delantal puesto fui avasallada a consejos por toda fémina que se enteraba que me estaba atreviendo a cocinar hasta que un día, mi prima me dijo de hacer la magdalena como los muffins que hago normalmente con poca mantequilla. Sabio consejo que me ha traído siempre halagos por parte de mis comensales. Creo que hace la combinación perfecta para que así al bocado en el paladar se mezclen la magdalena no tan dulce con el frosting muy dulce.

Ya desvelado mi secreto que no es tan secreto paso a deciros los ingredientes y la preparación para 12 cupcakes de lima.

Para hacer la magdalena.

Ingredientes:

  • 75gr de mantequilla.
  • 300gr de harina de trigo.
  • 150gr de azúcar blanco.
  • 2 huevos talla “L”.
  • 1 cucharadita y media de levadura.
  • Ralladura de una lima.
  • Zumo de una lima.

Preparación:

Precalentamos el horno a 180º grados, si es con ventilador bajamos a 160º y ponemos las cápsulas en los moldes. Yo elegí unas amarillas para hacerlo bonito.

Rallamos una lima con el rallador que tengamos con la forma más pequeña. Es preferible porque arranca más piel y al ser más pequeña nos permite repartirla bien luego. La lima madura, que al tacto esté un poco blanda. Entré al gourmet de El Corte Inglés a comprarlas en una escapada a Alicante y salí con los dientes largos de todo lo que quería comprarme y no puede ser tanto.

Hacemos el zumo con la misma lima y reservamos el vaso.

Tamizamos la harina con la levadura en un bol y la reservamos.

En otro bol mezclamos el azúcar con la mantequilla con la batidora a velocidad media hasta que quede cremosa y bien integrada.

Añadimos los huevos, uno a uno, siempre batiendo hasta que esté todo de nuevo bien integrado.

Pasamos a la harina y como siempre. Añadimos la harina y el zumo por turnos. Un poco de uno, un poco del otro y tranquilamente esperamos a que se mezcle hasta que esté todo volcado.

Añadimos la lima rallada y la mezclamos con una espátula de madera haciendo círculos hacia arriba para que se oxigene la masa (un consejo de una tia).

Finalmente, repartimos la mezcla en las 12 cápsulas llenando 2/3. La masa queda más espesa de lo normal al no llevar leche, no os extrañéis.

Los horneamos de 20 a 22 minutos, dependiendo de nuestro horno. Ante la duda, hacemos la prueba del palillo y si sale seco es que están.

Las sacamos y las dejamos enfriar en una rejilla en sus moldes unos 5 minutos. Pasado el tiempo las sacamos de los moldes y las dejamos enfriar del todo.

Para hacer el frosting:

Ingredientes:

  • 250gr de queso mascarpone.
  • 180gr de azúcar glass.
  • Ralladura de una lima.

Preparación:

Rallamos la lima igual que para la magdalena y aún más con motivo debido a que luego tiene que pasar por la boquilla de la manga pastelera. Rallada pequeña. La reservamos.

Mezclamos en un bol el queso mascarpone frío y el azúcar glass hasta que quede una masa espesa. Tarda un poco. Bendita paciencia.

Por último, se añade la ralladura y se mezcla con una cuchara de madera hasta que se vea que el tono verde la lima está bien repartido. Queda un moteado verde muy bonito. Manga pastelera y montar. Siempre recomiendo boquillas grandes, es más fácil.

Como se puede ver es una receta muy fácil de preparar y no tan empachosa al no llevar buttercream. Para decorarlas no me calenté mucho la cabeza. Como creía que había pecado con la ralladura de lima, compré golosinas de color verde/amarillo para que les dieran ese tono cítrico de la fruta y me quedaron muy monas. Si queréis le podéis añadir un relleno. Por ejemplo, los podéis preparar con un relleno de crema de lima, maizena y más azúcar.. Pero yo no quería que fueran tan pesados y quería disfrutar más del rico mascarpone. A veces no hay que complicar las cosas.. a veces, menos es más. Eso sí, totalmente recomendable guardarlas en la nevera antes de servirlas, con un toque fresco están más sabrosas.

Así pues, puedo decir que gustaron en la merienda del domingo y lo puedo decir porque vi que el anfitrión se comió dos bien a gusto mientras charlábamos y nos reíamos sonando un vinilo de Chet Baker de fondo. Todo un lujo.

Rollitos (renovados) de anís de la yaya

rollitos de anis

Mi yaya no horneaba rollitos, al menos hasta donde mi memoria alcanza. Pero siempre que la recuerdo me viene a la mente la imagen de ella con rollitos en los bolsillos. Era diabética y tenía prohibidísimos los dulces, pero a menudo la veíamos hurgar en los bolsillos de su baby y sacar misteriosos elementos que se llevaba a la boca, como un pajarito. En honor a ella he horneado estos rollitos de anís. He querido crear la falsa ilusión de que son más saludables porque llevan harina integral, pero no os dejéis engañar: son igual de engordantes e hiperglucémicos. Justo como a mi yaya le habría gustado.

Ingredientes

  • 700 gr de harina integral
  • Un vaso de aceite de oliva
  • Un vaso de vino blanco dulce especiado o mistela
  • 150 gr de azúcar blanquilla y más para espolvorear
  • 3 sobres pequeños de sodas para repostería (p.ej. marca El Vesubio)
  • 3 cucharadas de semillas de anís

Preparación

Precalentamos el horno a 200 grados.

Mezclamos en un cuenco grande todos los ingredientes. Removemos bien y echamos la mezcla en una superficie limpia previamente enharinada. Trabajamos bien la mezcla, durante diez minutos aproximadamente.

Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear. Vamos cogiendo de la masa pegotitos del tamaño de una nuez y los vamos colocando sobre la bandeja. Con el pulgar, hacemos un agujero en el centro de cada pegotito. Metemos al horno y horneamos durante unos veinticinco minutos o hasta que estén dorados.

Sacamos del horno y espolvoreamos generosamente con azúcar.

Roscón de Reyes a destiempo

roscón de reyes

“Es el mejor Roscón que he probado en mi vida”. No lo digo yo, lo dice Diego, que al pobre le voy a dar un ataque al corazón. Y eso que me estoy controlando. Desde que está a dieta horneo mucho menos. Me pueden sus ojillos de cervatillo mirando implorantes al horno, como si se estuviera visionando su ejecución en un mundo paralelo.

A lo que vamos, que tenía unas ganas locas de hacer un Roscón de Reyes y digamos que se me iba pasando el tiempo. Y no encontraba aroma de azahar, que no es tan fácil. Al final la conseguí en el Carrefour y me puse manos a la obra. La receta está basada en un Roscón realizado por Javi Recetas, una web  de cocina donde abundan los platos ricos y cuya elaboración está explicada de maravilla.

Para la decoración yo utilicé guindas, azúcar mascabado y almendras molidas, pero las opciones son infinitas: otra fruta escarchada, almendras laminadas, sésamo, nueces.

 

Ingredientes

  • 320 gramos de harina de fuerza
  • 25 gr de levadura fresca
  • 125 ml de leche entera
  • 125 gr de azúcar
  • 80 gr de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 1 huevo entero más 1 yema (usa huevos grande XL o A)
  • La ralladura de casi 1 naranja (ralla tres cuartos o así)
  • 1 cucharada de ron añejo o de vino dulce
  • 1 cucharada pequeña de aroma de azahar (tiene que ser aroma apto para alimentación)
  • Un pellizco de sal fina
  • Decoración: fruta escarchada, azúcar y almendras molidas

Preparación

Comenzamos por disolver la levadura en la leche templada. Con las manos limpias, desmigajamos la levadura en la leche (tiene que estar templada, si está caliente destruirá la levadura), removemos y dejamos reposar durante quince minutos para que la levadura se active.

Tamizamos la harina, añadimos la ralladura de naranja, el azúcar y la sal. Removemos y practicamos un hueco en el centro donde verteremos la leche con la levadura disuelta. Mezclamos hasta formar una papilla y a continuación añadimos la mantequilla, el ron, el aroma de azahar y una yema de huevo.  Volvemos a mezclar y volcamos la mezcla en una superficie limpia, seca y enharinada.

Ahora toca amasar bien la mezcla durante diez minutos. Hay que trabajar bien la masa y procurar no añadir demasiada harina ya que provocaremos que el Roscón quede menos esponjoso. Una vez trabajada, pon la masa en un cuenco limpio ligeramente untado de aceite, tápalo con un paño limpio y déjalo levar de dos a tres horas en un lugar cálido.

Pasado ese tiempo, coge la masa con las manos y practica un agujero en el centro.  Ve abriéndola mientras formas un aro con las manos. Coloca el rosco en una bandeja de horno espolvoreada con harina y vuelve a dejar levar de media hora a una hora.

Precalienta el horno a 180 grados. Destapa el roscón y píntalo con el otro huevo ligeramente batido. Decóralo a tu gusto. Yo lo espolvoreé con azúcar mascabado y almendra molida y diseminé unas cuantas guindas por encima. Mete al horno durante veinticinco o treinta minutos o hasta que el Roscón se haya dorado por completo. Saca del horno y deja templar sobre una rejilla.

¡Solo falta el chocolate caliente!

Panna Cotta de chocolate blanco con pistachos acompañada de salsa de mango y frambuesa

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No, no es el arroz a la cubana de tu madre. Y ya sé que se parece mucho. En realidad -atento- esto es Panna Cotta de chocolate blanco con pistachos acompañada de salsa de mango y frambuesa. ¿No te lo crees? Pues sigue leyendo.

Te preguntarás que de dónde ha salido semejante Panna Cotta. Pues bien, el otro día hicimos con los amigos una comida india. Como imaginé que después de cuatro o cinco platos especiados nadie querría un postre igualmente especiado, ideé un dulce que tuviera reminiscencias indias sin resultar cargante. Por eso elegí un postre más o menos conocidillo, la Panna Cotta con salsa de frutos rojos y la orientalicé un poco.

El resultado fue, a pesar del aspecto, sensacional. Como una coreografía bollywoodiense.

Ingredientes (para 10 personas)

Para la Panna Cotta:

  • Un litro de leche fresca entera
  • Seis tabletas de chocolate blanco (de 125 gr cada una)
  • Siete hojas de gelatina
  • Una cucharadita de esencia de vainilla
  • Dos puñados de pistachos pelados (no salados)

Para la salsa:

  • Un mango
  • Unos 200 gr de frambuesas (frescas o congeladas)
  • Azúcar

Diez flaneras pequeñas de metal

Preparación

En un cuenco grande echa las hojas de gelatina y cúbrelas con agua fría.

En un cazo grande calentamos la leche a fuego medio y vamos añadiendo el chocolate troceado. Ir removiendo con una cuchara de madera hasta que el chocolate se disuelva por completo. Lleva la mezcla casi hasta ebullición pero sin dejar que rompa a hervir, ya que esto alteraría el sabor de la leche. Apaga el fuego.

Coge con la mano las hojas de gelatina y apriétalas para escurrirlas. Mételas en el cazo con el resto de la mezcla y remueve hasta que se disuelvan. Vierte el contenido en las flaneras y echa en cada flanera un par de cucharaditas de pistachos troceados. Deja reposar al menos media hora antes de meterlas en la nevera. Protégelas de los malos olores cubriendo cada una con papel de aluminio y mételas en la nevera. Con cuatro o cinco horas ya estarán cuajadas, pero es mejor si reposan toda la noche.

El procedimiento para hacer la salsa de mango y frambuesa es como el de la mermelada. En otro cazo, echa el mango pelado y cortado a trocitos pequeños. Ponlo a fuego muy suave para que se vaya haciendo. Añade azúcar a voluntad (yo eché unas cinco cucharadas soperas) y las frambuesas. Mi recomendación es que no te pases demasiado con el azúcar porque no se trata de una mermelada sino de una salsa y se tiene que notar el sabor  ácido de los frutos rojos. Sigue removiendo a fuego lento hasta que se haya formado una papilla dulce pero no empalagosa (una media hora).

Desmolda las flaneras en un plato y echa la salsa templada por encima.