Magdalenas navideñas de mandarina y té matcha

magdalena

En mi mente, el aroma de la mandarina está vinculado por siempre jamás a invierno y niñez. A las tardes de frío jugando con mis amigos, a la época de recogida de mandarinas en el campo de mi tía, a meriendas invernales cerca de la chimenea. Solo por esos recuerdos, cualquier plato que lleve un poco de este cítrico ya tiene mi corazón de niña ganado.

Se trata de prácticamente la misma receta que las magdalenas caseras de Xabier Barriga, solo que decidí darle un toque navideño añadiéndole mandarina y té matcha. Lo del té es porque me recuerda a frías tardes bajo la manta con una humeante taza en la mano… bueno, y porque estaba a punto de caducar la bolsita de diez euracos de té matcha que tengo rondando por casa. La elaboración de estas magdalenas es sencilla, solo hay que respetar ciertas normas, que ya especifiqué en la receta de las magdalenas caseras:

  1. Respetar la cantidad de huevo indicada
  2. No batir la masa en exceso
  3. La masa debe reposar un día entero en el frigo antes de ser horneada
  4. Meter las magdalenas en el horno cuando éste esté muy caliente y lo hayamos bajado a 210 grados
  5. Ni se os ocurra abrir la puerta del horno a mitad de cocción.

Si seguís estas reglas, las magdalenas saldrán esponjosas y con un delicioso copete. Así me pasó la primera vez. Esta segunda no me lo curré tanto y no fue tan guay.

Ingredientes

(para unas 12 o 15 magdalenas)

  • 125 g de huevos
  • 175 g de azúcar
  • 60 ml de leche entera
  • 190 ml de aceite de oliva
  • 210 g de harina
  • 7 g de levadura química tipo Royal
  • un pellizco de sal
  • La ralladura de algo más de media mandarina
  • un pellizco de canela
  • ½ cucharadita de esencia de vainilla
  • Una cucharadita de té matcha en polvo
  • Azúcar blanco para espolvorear
  • papelitos para magdalenas
  • una bandeja para muffins

magda

magda xmas

Preparación

Mezclamos el azúcar con los huevos. Utilizamos unas varillas y batimos manualmente a velocidad lenta hasta obtener una crema espumosa.

Calentamos la leche en una taza durante algunos segundos y añadimos la cucharada de té. Removemos bien y dejamos templar.  Añadimos a la crema anterior la ralladura de mandarina, la canela, la vainilla, el aceite y la leche con té. Seguimos batiendo durante un par de minutos más.

En otro cuenco mezclamos la harina, la sal y la levadura. Añadimos la mezcla anterior y removemos lo justo para que los ingredientes queden ligados.

Tapar con film transparente y meter en la nevera. La masa tiene que reposar en la nevera entre dos y veinticuatro horas. Es mucho mejor si reposa toda la noche que si al cabo de las pocas horas horneamos las magdalenas.

Precalentamos el horno a 250 grados. Sacar la masa muy fría de la nevera. Preparamos las magdalenas forrando una bandeja para hornear muffins con cápsulas de papel rizado. Metemos en cada cápsula masa como para cubrir las ¾ partes de la cápsula. Espolvoreamos con azúcar blanco.

Cuando el horno esté muy caliente bajar la temperatura a 210 ºC. Acto seguido metemos la bandeja. Horneamos durante 15 minutos o hasta que estén doradas. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Tiramisú de té matcha

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Esta es una receta a cuatro manos. Mi amiga Patri, a quién recordaréis por estos deliciosos cupcakes de lima o por los increíbles cupcakes de helado de fresa, me propuso que elaboráramos un tiramisú utilizando el delicado té matcha, del que las dos nos declaramos fans incondicionales. No me lo pensé ni un minuto. A los pocos días ya estábamos manos en la masa. Y el resultado lo podéis ver en las fotos: el de la derecha es el mío, el de la izquierda, el suyo. El suyo mucho  más mono que el mío, a la vista está.

 

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Para llevar a cabo este postre tomamos como base la receta del tiramisú tradicional italiano, inmortalizado en la que por muchos es la biblia de la gastronomía italiana, Il Cucchiaio di Argento  (La cuchara de plata). Este tocho de cientos y cientos de suculentas páginas es algo así como el  “1080 recetas de cocina de Simone Ortega” italiano y atesora toda la tradición culinaria del país.

Aunque nos basamos en la receta tradicional, enseguida realizamos varios giros para adaptar la tarta a nuestro gusto. Por ejemplo,  no le añadimos café (a Patri no le gusta) y nos permitimos la licencia de sumergir los bizcochitos en ron mezclado con una especie de smoothie de té matcha. Si se utiliza el licor italiano amaretto en combinación con el smoothie seguro que queda más auténtico.

El único “pero” que le encuentro a esta receta es que el té matcha apenas se aprecia. El líquido que utilizamos para bañar los bizcochos suele ser fuerte (café, ron, amaretto), escondiendo así el delicado aroma del té. Si optáis por darle protagonismo al té matcha, os recomiendo sumergir los bizcochos solamente en el smoothie, al que previamente habremos almibarado ligeramente.

tiramisú

Ingredientes

  • 400 gr de mascarpone
  • 200 gr de bizcochos de soletilla
  • 150 gr de azúcar glas
  • 2 yemas y 4 claras
  • 150 gr de chocolate negro de calidad
  • Té matcha especial repostería
  • Aproximadamente 300 ml de leche
  • 100 ml de ron o amaretto

Una tartera o una fuente rectangular

 

Preparación

Calienta la leche un poco y disuelve dos cucharaditas de té en ella. Añade el ron. Reserva en un plato hondo.

En un cuenco mezclamos las yemas con el azúcar y removemos hasta que la mezcla sea espumosa y blanquecina. Añadir tres cucharaditas de té.  Rallamos el chocolate y lo reservamos. Montamos las claras a punto de nieve. Mezclamos el mascarpone con la mezcla de yema y azúcar. Con una espátula vamos añadiendo las claras montadas muy suavemente para que no pierda aire la mezcla y quede espumosa.

Ve sumergiendo los bizcochos es el plato hondo. Apenas pasen unos segundos, ve sacándolos y distribuyéndolos a lo largo de la base de una tartera o fuente rectangular. Añade una capa de la mezcla de mascarpone. Sobre ésta, espolvorea una capa del chocolate rallado. Repite la operación hasta llegar hasta arriba de la tartera. Finaliza con una capa de mascarpone. Espolvorea con una capa de chocolate por encima. Si eres maños@, utiliza polvo de matcha y el chocolate para crear dibujos en dos colores sobre la superficie.

Refrigera durante al menos tres horas.

 

 

Viaje extracorporal a Japón: helado de té matcha

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Oro verde. O eso podríamos deducir a juzgar por lo que cuesta. La chica de la tienda me lo tuvo que notar cuando pregunté por el precio de 40 gramos de té matcha especial repostería. Rondaban los diez euros: mi cara era una mezcla de asombro e indignación. Pese a todo, compré una bolsita, diciéndome a mi misma que iba a hacer grandes cosas con ella.

Y efectivamente, así fue. En una cena asiática que organizamos con amigos, nosotros hicimos los postres y decidimos que era una buena ocasión para utilizar el té. Diego hizo moshis de té matcha rellenos de chocolate. No guardamos recuerdos fotográficos de aquello porque era verdaderas pinstrositys: era mejor olvidar. Pese al aspecto, he de decir que estaban muy buenos.

Yo opté por hacer un helado de té matcha. Había que darle salida al té y a la heladera que nos habíamos comprado en Navidad y que solo habíamos utilizado una vez para crear una especie de témpano de hielo sabor a dátil. Bien, tenía que encontrar una receta que fuera de fiar, no quería pifiarla en la cena. Busqué en google y para mi sorpresa en el primer puesto estaba la receta de té matcha de un blog al que tengo en mucha estima: El Monstruo de las Galletas. Así que decidí no buscar más y fiarme de su criterio. El resultado fue muy bueno, el sabor era extremadamente delicado, te teletransportaba a Tokyo en un milisegundo y allí te quedabas mientras el suave helado se derretía en tu boca. Si no, que se lo pregunten a mi amigo José Aniorte, que entró en una especie de trance al probarlo.

Ingredientes

  • 20 gr de té matcha
  • 400 ml de leche entera
  • 400 ml de nata
  • 6 yemas de huevo
  • 250 gr de azúcar

Preparación

Mezclamos el té con 40 gr de azúcar y un par de cucharadas de leche hasta obtener una pasta. Ponemos el resto de leche a calentar y añadimos esta pasta mientras removemos con una cuchara de madera. Cuidado con que la leche no hierva, mantener a fuego medio.

Por otro lado mezclar las yemas con el resto del azúcar. Añadir esta mezcla a la leche y seguir removiendo  para que no se pegue. En cuanto dé un hervor, retiramos el cazo del fuego y dejamos templar.

Montamos la nata (no hace falta que esté muy montada, solo un poco) e incorporamos la mezcla del cazo (que ya estará fría) muy poco a poco, haciendo movimientos envolventes con la cuchara.

Metemos esta mezcla en la heladera y la ponemos a funcionar. Cuando acabe, colocar el helado en un tupper y meter en el congelador. El helado aguanta cremoso varias semanas en el congelador, lo difícil es que te resistas