Saquitos de espinacas, feta y tomate seco

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Ayer, sábado por la noche, hace un frío del carajo y te sientes vago-vago… tan vago que ni piensas bajar al súper que está a punto de cerrar ¿Qué hacer? Pues rebuscar entre las sobras y escudriñar cajones y altillos en busca de algo comestible que llevarnos a la boca.

Y ese algo resultó ser un manojo de espinacas congeladas, queso feta, tomates secos y hojaldre congelado. Así que decidí hacer saquitos: más fácil y apañao imposible. El resultado no estuvo mal y al menos te sacan de un apuro.

Esta receta es tan versátil que puedes rellenar los saquitos con lo que te apetezca: calabacín, nueces, champiñones, jamón… ¡Lo que sea!

Por cierto, acompañamos los saquitos con un Gémina Reserva, D.O. Jumilla, un vino tinto con cuerpo, no tan refinado como los de otras denominaciones, pero a nosotros nos supo a gloria.

Ingredientes:

  • Dos tazas de espinacas congeladas
  • 100 gr de queso feta
  • 2 tomates secos
  • 1 masa de hojaldre congelada o refrigerada
  • una cebolla pequeña o media grande
  • un puñado de piñones
  • un diente de ajo

Precalentamos el horno a 200º y ponemos la masa de hojaldre a descongelar, si procede.

Cortamos a rodajas muy finas la cebolla y la empezamos a sofreír a fuego lento. Añadimos el ajo bien picado y rehogamos. Al cabo de cinco minutos añadimos los tomates secos, los piñones y las espinacas previamente descongeladas. Seguimos rehogando y añadimos el queso feta cortado a daditos (se habrá desmigajado bastante al cortarlo: tanto mejor). Removemos un poco más y apagamos el fuego.

No es necesario salpimentar porque el feta y los tomates son elementos muy salados.

Cortamos la masa en cuatro cuadrantes. En cada cuadrante depositamos un par de cucharadas de la mezcla, o las que admita. Cerramos el cuadrante como si fuera una empanadilla, es decir, sellando los bordes con los dedos. Repetimos la operación con el resto de cuadrantes.

Se pueden meter directamente al horno o podemos pintarlos con un poco de huevo batido y espolvorearlos con semillas de amapola. Hornear durante quince minutos y ya tienes cena improvisada.

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