Triplete mortal: brownie, tarta de queso y frambuesas

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Esta receta es una triple escalera al infierno: si no vas por su irresistible brownie, caerás por su deliciosa tarta de queso; y si ninguno de esos súcubos te hacen pecar, entonces lo harás por su embriagador topping de frambuesas. No hay escapatoria posible. Pecarás seguro.

La receta está extraída de uno de mis libros de cabecera de repostería, El libro de recetas de la pastelería Hummingbird y la verdad es que está para morirse. La hice el domingo pasado, en una de las comilonas que hacemos los amigos de vez en cuando y a juzgar por como quedaron sus platos, creo que triunfo. O fingieron para no herir mis sentimientos.

En fin, yo os dejo la receta, y juzgad por vosotros mismos.

Ingredientes

Para el brownie:

  • 200 gr de chocolate negro
  • 200 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 240 gr de azúcar lustre
  • 3 huevos
  • 120 gr de harina
  • una cucharadita de bicarbonato sódico

Para el pastel de queso:

  • 400 gr de queso crema
  • 150 gr de azúcar lustre
  • una cucharadita de esencia de vainilla
  • 2 huevos

Para la cobertura de frambuesas:

  • 300 ml de nata líquida para montar
  • 100 gr de azúcar lustre
  • 200 gr de frambuesas y algunas más para decorar

Elaboración

Trocea con las manos el chocolate y colócalo en un cuenco. Pon el cuenco al baño maría en una cacerola y remueve suavemente hasta que se derrita. Mezcla el azúcar con la mantequilla y añade los huevos uno a uno, sin dejar de mezclar. Añade el bicarbonato y el chocolate y sigue batiendo hasta que esté todo homogéneo. Vierte la mezcla en un molde rectangular de unos 20 x 30 cm y alisa con una espátula.

Pon el queso, el azúcar y la vainilla en otro cuenco y bate hasta conseguir una masa homogénea. Añade los huevos y sigue batiendo, ahora un poco más rápido, para que la masa quede esponjosa. Vierte la mezcla sobre la base del brownie, alisa la superficie y mete el molde en el horno durante unos 30 o 40 minutos. Al finalizar el horneado, déjalo enfriar y mételo en la nevera. Lo ideal es que pase toda la noche en la nevera reposando.

Por último, pon la nata, el azúcar y las frambuesas en un recipiente apto para montar y con una batidora de varillas bate hasta montar la crema. La crema quedará “cremosa” pero no subirá tanto como si estuviéramos montando nata sin nada más. Vierte la cobertura por encima de la tarta y alisa con una espátula. Decora con algunas frambuesas por encima.

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