Galletas de choco y nueces de Macadamia

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Fáciles de hacer y deliciosas. La delicadeza de las nueces de Macadamia le otorga un sabor especial y el chocolate le da un contrapunto más mundano, pero que nunca falla. Son ideales para una merienda o para acompañar el café en el desayuno.

Son aún más epatantes si troceas las nueces y el chocolate a mano. Yo lo hice con un robot de cocina y quedaron demasiado finas, no había contrastes de texturas y el sabor se aprecia de manera demasiado homogénea. Hazme caso: ganan el doble si coges un cuchillo y troceas ambos elementos.

Ingredientes

30 unidades

  • 250 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos
  • 400 gr de harina
  • ½ cucharadita de esencia de vainilla
  • ½ cucharadita de sal
  • ½ cucharadita de levadura en polvo
  • 100 gr de chocolate con leche picado
  • 100 gr de nueces de macadamia

Preparación

En un cuenco vertemos la mantequilla, la vainilla y el azúcar. Mezclamos hasta que blanquee y añadimos los huevos y seguimos removiendo. Ahora le toca el turno de los elementos secos: harina, levadura y sal. Removemos bien hasta que quede homogéneo y por último incorporamos las nueces de macadamia y el chocolate, removiendo también.

Dividimos la masa en dos y con cada montoncito hacemos un rulo de unos 3 cm de grosor. Lo envolvemos en papel film y refrigeramos dos horas.

Precalentamos el horno a 170 grados.

Forramos dos bandejas con papel de hornear. Sacamos los rulos de la nevera, retiramos el film y con un cuchillo afilado cortamos en discos. Los colocamos sobre el papel y horneamos durante 10 o 15 minutos, hasta que estén doradas.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

 

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Corazones de Nutella para San Valentín

corazones

 

Para San Valentín, para después de comer, para el desayuno o para cuando sea. Estas galletas en forma de miocardio hechas con muuucha Nutella apetecen en cualquier momento. Las vi en Directo al paladar, uno de mis blogs de cocina de referencia y supe que tarde o temprano caería rendida antes estos bombeantes bocados chocolateados.

Como casi cualquier receta de galletas, se hace muy rápido: rápido de amasar, rápido de hornear. Nada de pringues ni esperas. Y cuando los metes al horno y a los cuatro minutos empiezan a desprender su aroma a caramelo, chocolate y avellanas… ohhhh, te dice a ti misma que podrías dedicarte a esto todo el día.

Yo los serví con un par de bolas de helado de ese pecado llamado Häagen Dazs, en concreto el de Macadamia Nut Brittle. Demasiado.

 

Ingredientes

Para unas 18-22 galletas

  • 270 gr de harina
  • 1 sobre de bicarbonato sódico
  • 200 gr de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 500 gr de Nutella
  • 2 huevos
  • 1 pizca de sal

Un cortapastas en forma de corazón

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Preparación

Precalienta el horno a 180 grados

En un cuenco bate los huevos, el azúcar y la vainilla. Añade la nutella y remueve con cuidado hasta conseguir una mezcla homogénea. Echa la harina, el bicarbonato y la sal y sigue removiendo. A mi me estaba costando un poco y al final opté por hacerlo con las manos. Es totalmente lícito y hasta muy recomendable: la mezcla que irá formándose es algo dura de trabajar y es más fácil de trabajar.

Coloca la masa hecha una bola encima de una superficie enharinada y cúbrela con un rectángulo grande de papel de hornear (así no se te pegará el rodillo a la masa). Sitúa el rodillo encima del papel y estira la masa. Puedes hacer las galletas finas o gruesas, eso depende de ti. Si las haces más bien gruesas hornéalas un par de minutos más. Corta la masa con el cortapastas. Coloca los corazones encima de una bandeja de horno previamente forrada de papel de hornear y enharinada. Sepáralos bastante, ya que al hornearlos se hinchan y se quedarán pegados los unos a los otros si no les das espacio.

Hornea durante unos diez minutos. Saca y deja enfriar sobre una rejilla.

Tarta de queso y plátano con base de oreo

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Si hace unas semanas presentábamos el triplete mortal, hoy traemos lo que podría llamarse el combo de la muerte por placer. Imagínate. Una base de chocolateadísima galleta oreo y por encima, una esponjosa tarta de queso con plátano. Además, no sé si os habéis dado cuen, pero esos tres ingredientes han nasío para hornearse juntos: la tarta de queso va genial con el chocolate, con el plátano ni te digo; y plátano y choco son la base de infinidad de recetas (banana Split, los helados Chunkey Monkey). Vamos, que son la santísima trinidad del dulce. Claro que si tuviera que añadirse alguien a la fiesta, serían las señoras nueces, que se llevan requetebién con los otros tres ingredientes; pero a ellas las invitaremos en otra ocasión.

Ingredientes (para 8 personas)

  • 200 gr de plátano pelado y aplastado y un poco más para decorar
  • 50 ml de zumo de naranja
  • 300 gr de queso crema
  • 100 gr de azúcar
  • 3 yemas de huevo
  • 6 hojas de gelatina
  • 250 ml de nata liquida especial repostería

Base de la tarta:

  • 250 gr de galletas oreo y unas cuantas más para decorar
  • 150 gr de mantequilla derretida

Un molde desmontable circular para tarta de unos 25 cm de diámetro

Preparación

Empezamos por la base de la tarta. Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Echamos esta masa en el fondo del molde para tartas, repartimos homogéneamente y aplastamos con fuerza con las palmas de la mano. Cuando la masa esté bien apretada contra el fondo, la metemos en la nevera y la dejamos refrigerar.

Pon las hojas de gelatina a remojo en agua tibia.

En un cazo, calienta a fuego medio el zumo de naranja con el plátano aplastado hasta que esté bien cocido (unos quince minutos). Apaga el fuego y deja templar a temperatura ambiente.

Vierte en un cuenco el queso crema, las yemas y el azúcar y mezcla bien con ayuda de una cuchara. En otro cuenco, echa la nata líquida y móntala ligeramente con una batidora de varillas (no tiene que estar totalmente montada, solo un poco “subida”). Échala a la mezcla con suavidad, muy poco a poco, y reserva.

Escurre las hojas de gelatina con la mano y échalas en el cazo del plátano. Atención: el contenido del cazo no debe estar muy caliente, ya que la gelatina se estropearía, ni muy frío, ya que a la gelatina le costaría disolverse: templado está bien. Remueve bien hasta que la gelatina esté bien disuelta.  Ve añadiendo esta mezcla a la mezcla de queso crema, muy poco a poco, para que las temperaturas se unifiquen: primero una cucharada y remueve, luego dos y remueve, y así hasta echar toda la mezcla. Remueve bien con la cuchara hasta obtener una consistencia homogénea.

Saca la tartera de la nevera. Vierte con cuidado la mezcla en la tartera. Tapa la tartera con papel de aluminio para que no coja olores de la nevera y métela a refrigerar (tres horas mínimo, aunque mejor toda la noche).

A la mañana siguiente, desmóldala y decora con rodajas de plátano y galletas oreo.